Mason había tenido un mal presentimiento desde el principio. Era perfectamente consciente de que algo no iba bien pero no podía señalar con seguridad que era ese algo. Solo supo que su necesidad constante de tomar a Ada (a lo cual ya se había acostumbrado) aumento conforme ese día se acercaba. Cómo si fuera a perderla. Cómo si alguien fuese a arrebatársela. Ada lo odiaba profundamente y no es que la culpara, ella tenía todo el derecho de odiarlo. Él la había dañado de forma importante, ocultando información que sabía que la lastimaría. Era completamente lógico que ella lo odiara. Él también se odiaba. Pero no podía simplemente alejarse de ella. Por más que Ada lo despreciara y quisiera deshacerse de su presencia Mason no iba a dar marcha atrás. La necesitaba, no había nada en el que m

