Capítulo 38: Mason no se movió un maldito momento del hospital, no iba a dejar a Ada sola en ningún momento. Era su segunda cajetilla de cigarrillos cuando llegó la noche. Hacía mucho tiempo que no fumaba así. Estaba profundamente preocupado por Ada pero también… también se sentía profundamente desdichado. Jamás le habría exigido a Ada que tuviera un hijo que no quería, incluso si era suyo. Pero… No dejaba de doler. Cerró los ojos y se recargó en la fría pared del piedra de la fachada del hospital cuando algo llamó su atención. Alguien entró rápidamente al hospital antes de que el guardia de seguridad pudiera detectarle y pedirle que se registrara. Esa persona iba cubierta de la cabeza a los pies y era difícil mirarle el rostro. Un mal presentimiento invadió a Mason que no lo pen

