—Si tienes suerte van a despedirte. Si no la tienes van a matarte. Luisa apretó sus manos con nerviosismo mientras estaba sentada en la sala de espera junto a Cris. Después de que la ambulancia llegara ella convenció a Cris de que fueran junto a la única hija de Derek Walk en la ambulancia. No había nadie más que la servidumbre en la casa, era como si Ada hubiese sabido cuando era mejor momento para hacerse daño. Luisa sabía que sería su fin después de lo que había hecho, pero simplemente no pudo evitar simpatizar con la problemática mujer. ¿Cómo un padre podría ser tan cruel con sus propios hijos al grado de torturarlos y usarlos de esa manera?. Suponía que era demasiado estúpida para haberse metido con la familia equivocada pero ya nada se podía hacer. Había peleado tanto para llegar

