—Ese maldito hijo de puta. —Alba está enferma, esa impresión puede… puede… Diego no la deja terminar hablar cuando ya la esta abrazando para hacerla olvidar esos pensamientos que él mismo estaba teniendo. Sin embargo, bate aquellas ideas absurdas para reemplazarlas por la posibilidad de que Alba este bien. —Si te ha pedido dinero es porque Alba está bien, quizás no ha sufrido ningún ataque —Gisela asiente, más no se siente tranquila. —Tengo que encontrarla. —Yo la encontrare, te lo prometo. Se aleja un poco de ella para besar sus labios con ternura, mira los llorosos ojos de Gisela y siente mucho pesar en su corazón. Muerde levemente sus labios para luego acunar las mejillas de Gisela. —Voy a dar con ella y la traeré a casa, por favor, necesito que te calmes. —Pero él quiere mucho

