Al día siguiente Alba ya estaba de regreso a casa y lo primero que hizo fue ir a por nube, el felino al verla corre a sus pies y empieza a maullar como loco. —Yo también te extrañe mucho, nube —Diego ve la escena y frunce el ceño puesto que ese gato parecía que lo odiaba únicamente a él. —Por estos días no regresaras al colegio, te tomaras unos días y la próxima semana regresas. Pero no quiero más discusiones con tus compañeros de clases. —Ellos siempre me molestan diciendo que no tengo papá, no es mi culpa mami. Gisela se tensa cuando oye a su hija, no sabe que responderle, a decir verdad. Lo único que podía hacer era hablar con la maestra para que ese problema no volviera a suceder. —Y no quiero ir la otra semana, quiero regresar mañana. —¡Alba! ¿no te alegras de quedarte en casa s

