–¿Es esa tu pregunta para mí en este juego? –le reté apoyándome en las puntas de mis pies y balanceando mi cuerpo hacia adelante. Estaba agachado a horcajadas frente a él, regalándole la más cruda de las miradas. –No. Mi pregunta para ti es: ¿cuándo vas a aceptar que yo te atraigo? – Fue un sudor frío lo que recorrió por mi espalda. Un impulso eléctrico que despuntaba de mis terminaciones nerviosas. Él saboreó el nerviosismo en mis pupilas. Se regodeaba con eso. Su ego se elevaba conforme el mío se achicaba y rozaba el suelo. No había nada ni nadie entre nosotros y la vulnerabilidad que me cubría me hacía desesperarme. Estaba completamente arrinconado, o por lo memos, así lo sentía en ese momento. Y hubiera sido sencillo zafarme de aquella incómoda situación. Un simple “no” lo pondría e
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


