Vamos de vuelta a casa al igual que todos me encuentro contrariado Danae y Amaia están abrazadas la una a la otra y las dejo que drenen su dolor, está súper extraño eso de la verdadera madre tendré que investigar. El padre de mi esposa es un político importante del país. Hay tantas cosas que no cuadran, algo no me da buena espina, sobre todo la mujer del señor Mancini, su mirada lasciva hacia con nosotros, no perdía detalle de mi gemelo y de mi. Al llegar a casa los niños están dormidos. —¿Podemos hablar? —Ariel me habla en un tono calmo y distinto al acostumbrado. —¡Vamos! —Me sigue y al adentrarnos al despacho, serví dos copas de whiskey. —¿Qué piensas de todo esto? —pregunte. —Pienso que está mierda está mal y que hay gato encerrado, más con esta tipa. —Piensa tan cuál como y

