Xavier: Hay una razón por la que odiaba ir de compras, y estar en este centro comercial me recordó la razón. El lugar estaba repleto de turistas, sacando fotos aquí y allá, tiendas llenas de gente que al final va a salir con las manos vacías. Me irritó muchísimo. Me dirigí en dirección a la joyería, acercándome al mostrador. —Buenas tardes, señor. ¿En qué puedo ayudarle? —Buenas tardes, estoy buscando comprar un collar de diamantes, y un par de pendientes a juego. Los ojos de la dependienta se iluminaron y me indicó que me acercara a una vitrina. Empezó a hablarme al oído de los diferentes collares, pero no vi nada que quisiera. —¿Tienes más opciones? —pregunté. —Sí, pero son mucho más caras —dijo nerviosa. —El precio no es un problema. Enséñamelos. —De acuerdo, señor. Por favo

