Puedo ver a Luka y a sus hombres salir por la puerta hacia el párking, nos están buscando. Temo que maten a Oliver por intentar protegerme.
Llamo a mi padre y este me coge el teléfono rápidamente.
-Hola cariño, ¿como estas?- pregunta al otro lado.
-Mal, joder ¿como quieres que este? Hay unos putos mafiosos intentando matarme, a mi y a mí guardia de seguridad y todo esto es culpa tuya, tuya y de este estúpido matrimonio, te lo dije- digo al otro lado del teléfono.
-¿Donde estas? ¿Donde esta tu marido? Voy a mandar a mis hombres hija, no te preocupes, solo refúgiate en algún lugar seguro- dice preocupado.
-¿Ahora te preocupas por mi? Te pedi mil veces que no me obligaras a casarme. Solo te llamo para que si me pasa algo tu conciencia no te deje descansar- digo colgando el teléfono.
Miro por la ventanilla del coche y veo como varios hombres de Luka se acercan hasta el coche, se asoman y yo me agacho todo lo que puedo a pesar de que los cristales son tintados. En ese momento otro coche entra en el aparcamiento y empieza a disparar contra los hombres de Luka, es mi marido, Aless va conduciendo y varios hombres se bajan de la parte trasera sin dejar de disparar hacia los hombres de Luka. Axel corre hacia mi coche y se agacha por uno de los laterales disparando también, Luka se acerca con más hombres y dispara contra nosotros. Rápidamente le abro la puerta a Axel que entra y cierra tras él. Me mira de pies a cabeza y busca algo por el coche con la mirada.
-¿Que diablos estaba pasando aquí?- gruñe enfurecido y se quita la chaqueta de cuero poniéndomela sobre los hombros- ¿que haces en ropa interior?
-Estábamos... Estábamos comprando y me estaba probando la ropa cuando aparecieron de la nada con sus malditos disparos, no me dio tiempo a coger nada- respondo y él me mira con cara de pocos amigos.
-Quiero la verdad Octavia o te juro que mataré a Oliver- gruñe.
-Esa es la verdad. Es problema tuyo si no me crees, además, eres tú él que se acuesta con otras a escondidas después de haber hecho un trato- digo enfurecida.
-Esta bien, te creo- dice y con sus brazos tira de mi haciendo que me pegue a él y me acurruque en su pecho- pronto acabará esto y volveremos a casa.
-No tengo miedo- respondo.
-¿Segura?- dice divertido.
-Si lo tuviera quizás no estaría aqui, ya me habrían matado- respondo.
No se cuánto tiempo pasa cuando alguien toca en la ventanilla del coche, es Aless. Axel abre la puerta y ambos bajamos, Aless me mira y se acerca hasta mi.
-¿Estas bien Octavia?- pregunta preocupado.
-Lo estoy, gracias- digo sonriendo- y estoy segura de que esto no habría pasado si tú siguieras cuidando de mi.
Axel se da cuenta de nuevo de mi ligereza de ropa y me acerca a su cuerpo tampándome bien con la chaqueta.
-Nos vamos a casa- dice Axel y Aless le hace una señal a los demás hombres.
Aless, Axel y yo vamos en uno de los coches. El resto nos siguen para asegurarse de que nada vaya mal.
-¿Que ha pasado con Luka y sus hombres?- pregunta mi marido y Aless mira por el retrovisor.
-Matamos a un par de ellos y Luka esta herido, Mateo le disparó en un costado- responde- los encontraremos y terminaremos con ellos jefe.
-Al menos durante una temporada Luka nos dejará en paz- gruñe- pero lo quiero muerto.
El camino hacia la casa es corto, cuando llegamos Axel me ayuda a bajar del coche y me cubre con su cuerpo mientras caminamos hacia el interior. Subimos hasta la habitación y cierra la puerta después de que entremos.
-Deberías ponerte algo de ropa, y quizás, ducharte- dice Axel caminando hacia el armario y yo me quito su chaqueta.
-¿Te averguenza que me vean así?- pregunto- porque a mí no me la da.
-¿Crees que me avergüenzo del cuerpo de mi mujer?- responde acercándose a mi.
-¿Entonces que sucede?- insisto.
-Sucede que solo yo puedo ver este cuerpo, siento ganas de cortarle la cabeza a todo aquel que te ha visto así, ardo en llamas al imaginarte en los brazos de Alessandro- dice apretando los puños- tengo que deshacerme de Alessandro, no puede mirar así a mi mujer.
Yo no puedo evitar reírme y me siento en el borde de la cama mirando el espectáculo.
-¿De que te ries?- pregunta furioso.
-De quien menos debes temer es de Aless- respondo.
-¿Porque? ¿No es tu tipo?
-Más bien yo no soy el suyo- confieso divertida- es gay.
-¿Alessandro es gay?- me mira confundido pero a la vez aliviado y yo asiento- entonces seguirá con la cabeza en su sitio.
-De todas maneras no eres quien para celarme, no somos nada más que un papel- respondo- y tu ni si quiera cumples con lo acordado.
-¿Como quieres que cumpla con lo acordado si todas las noches duermes en mi cama con uno de esos malditos camisones de seda que dejan muy poco a la imaginación? Si tan sólo te pudieras imaginar las ganas que tengo de hacerte mia... - dice susurrando y se acerca a mi, haciendo que caiga tumbada sobre la cama, él se coloca sobre mi, sin tocar mi cuerpo y me mira a los ojos.
Es tan jodidamente sexy que hace que me ponga nerviosa y mi corazón lata rápidamente. Le sigo la mirada y me besa apasionadamente, devorando mis labios carnosos e introduciendo su lengua en mi caliente boca, tras unos segundos me rindo completamente a él y juego con su lengua tanto como él con la mia. Mis manos recorren su espalda a través de la camiseta y él se apoya levemente en mi haciendome notar la caliente erección que se encuentra entre sus piernas. Jadeo excitada y enrollo mis piernas alrededor de su cadera. Él lleva una de sus manos a mi pecho y lo acaricia, se detiene en uno de mis pezones y juega con él entre sus dedos, pellizcándolo y tirando de este. Poco después rompe el beso y lleva su calida boca al pezón, lamiendolo primero y después introduciendolo en ella. Yo echo mi cabeza hacia atrás y suspiro de placer, puedo notar la humedad entre mis piernas. Estoy tan deseosa de tenerlo dentro, de que me haga suya...
Él se separa quedando de pie de nuevo y se quita la camiseta dejándome ver su tatuado y musculoso torso. Sin pensarlo llevo mis manos a su cinturón y lo desabrocho, haciéndo lo mismo con el pantalón vaquero que lleva, tiro de él bajandolo y su erección se hace más que notable a traves de la tela de su boxer. Meto la mano por debajo y acaricio su m*****o duro y caliente, el jadea cerrando los ojos y yo muerdo mi labio. Llevo mi boca a su m*****o y paso mi lengua por él varias veces antes de introducirmelo en la boca, lo chupo y succiono mientras mi mano lo recorre de arriba abajo. Axel lleva una de sus manos a mi pelo y me acompaña en el movimiento. Gemidos salen de sus labios y su m*****o cada vez más grande ocupa toda mi atención. Él me separa sacando su m*****o de mi boca y me tira en la cama, abre mis piernas y se coloca sobre mi hundiendo su m*****o en mi sexo de una fuerte embestida, jadeo con la embestida y arqueo la espalda. Él lleva sus manos a mi pecho y juega con mis pezones entre sus dedos, yo llevo mis manos a su culo, apretandolo en cada embestida. Estoy tan caliente que deseo que no termine nunca, él con sus embestidas me hace cada vez más suya y aumenta mis ganas. Sale de mi y me pone de rodillas colocándose detrás, hace que me siente sobre él y me vuelve a penetrar, lleva una de sus manos a mi clítoris y comienza a jugar con él entre sus dedos. Los mueve en círculos, aumentando cada vez más el ritmo y yo muevo mi cadera al compás, haciendo que su m*****o entre y salga de mi. Entre jadeos y gemidos él no cesa en el movimiento de sus dedos haciendo que cada vez desee más y más. Lleva su otra mano a mi cuello y apretandolo con delicadeza aumentar el ritmo y me hace explotar de placer. Nuestros gemidos se funden en uno solo y se corre conmigo. Ambos agotados caemos sobre el colchón y él me atrae a sus brazos, acurrucandome.
-Voy a darte esto y más, solo ha sido una muestra- susurra cerca de mi oreja y mi piel se eriza con solo pensarlo- quiero que grites mi nombre y que te duela el coño de necesidad cada vez que me tengas cerca.
Su mano acaricia mi sexo de nuevo e introduce los dedos en él, haciendo que un escalofrío recorra mi cuerpo, él me mira a los ojos divertido y mueve sus dedos en mi interior.
-Vas a ser completamente mia- susurra en mis labios y yo asiento diciéndole si.
Vuelve a jugar con mi clítoris haciendome arder de deseo nuevamente y tras unos pocos minutos jugando con él hace que mi cuerpo vuelva a llenarse de placer haciendo que gima su nombre mientras me corro de nuevo en sus dedos.
Cierro los ojos unos segundos intentando recomponerme y él se tumba a mi lado, me acaricia el abdomen con la yema de sus dedos y yo me giro hacia él, apoyando mi cabeza en su pecho.
Veo la cicatriz en su hombro y me acuerdo del día del gimnasio, la primera vez que vi a Luka, la primera vez que estuve en peligro desde que nuestros padres orquestaron nuestro matrimonio. Paso mis dedos por ella, acariciandola suavemente.
***
Los días van pasando y noto como Axel esta aún más distante conmigo que de costumbre. Esta bien, ninguno de los dos quería este matrimonio, pero pasar de tener una tarde de sexo bestial a ni si quiera mirarnos...
-Axel tenemos que hablar- digo entrando en su despacho y cerrando la puerta tras de mi.
-Que sucede Octavia- dice enfrascado mirando la pantalla del ordenador.
-¿Vas a dedicarme un minuto al menos?
-Habla- dice mientras sigue a lo suyo. Yo me acerco hasta el escritorio y cierro la pantalla del ordenador, él me mira con cara de pocos amigos.
-Así mejor- digo colocandome delante de él- ¿tan malo fue lo del otro dia? Ni si quiera eres capaz de mirarme.
-Lo del otro dia estuvo bien- dice secamente- pero no soy un hombre de estar atado a una mujer, pensé que ya lo sabias.
-No te he pedido nada a cambio, pero al menos espero que no hagas con que no existo- respondo- este matrimonio es una farsa para los dos, y lo del otro dia esta claro que fue un error- termino diciendo y salgo del estudio.
Arrr este hombre me saca de quicio, cree que por divertirnos un día voy a pensar que es mi príncipe azul, que equivocado esta. Tengo más que claro que no volveré a confiar en ningún hombre, tuve suficiente con el daño que me hizo Marcelo.
-Oliver nos vamos, tengo que ir a la fabrica- digo pasando por su lado y Aless se levanta.
-Octavia yo te acompaño, vuelvo a ser tu guardia de seguridad- camina hacia mi rápidamente y yo niego.
-Se que no podría estar en mejores manos, pero esta vez necesito que venga Oliver- le digo intentando no molestarle- solo por esta vez.
-Claro, como quieras, solo ten cuidado- dice y Oliver me abre la puerta de casa para salir.
Nos ponemos en camino hacia la fabrica de perfumes, la he tenido abandonada durante muchos días y es hora de volver al trabajo y ver cómo va todo.
El camino hasta la fábrica es largo ya que esta a las afueras de la ciudad, pero aprovecho para responder varios mails del trabajo. Cuando llegamos Oliver me sigue distanciadamente. Los trabajadores de la fábrica se alegran de mi vuelta y me dan la enhorabuena por mi matrimonio, algunos de ellos me enseñan las novedades y otros siguen trabajando. Me acerco hasta Mia, la encargada de producción.
-Hola Mia, ¿tenemos listo el pedido del nuevo catálogo?- pregunto y ella asiente.
-Por supuesto, mañana mismo saldrá dirección Roma y Milán- dice señalando en la pantalla los pedidos.
-Perfecto, no podemos retrasarnos con ningún cliente, pero con ellos mucho menos. ¿Alguna novedad?- pregunto.
-Ha estado todo tranquilo a pesar de no tenerte por aquí- confiesa- pero te echabamos de menos, aunque entendemos que con un marido como Axel D'angelo no necesitas trabajar y además te mantendrá muy ocupada- dice divertida.
-No bromees con esas cosas, mi trabajo es lo más importante y lo sabes- respondo- ademas quiero ser económicamente independiente como lo he sido siempre.
Charlamos durante una hora más y reviso varios pedidos, hablo con algunos proveedores y dejo todo listo para un par de días. Le pido a Oliver que entre en mi despacho.
-Creo recordar que la última vez nos interrumpieron entre balas y persecuciones- digo divertida levantándome de mi sillón y camino acercándome a él.
-Señorita D'angelo no juegue conmigo, su marido me mataría si se entera- dice evitando mi mirada.
-Mi marido y yo no somos nada más que una firma en un papel por conveniencia- susurro y me pego a él rodeando su cuello con mis brazos- y podemos divertirnos sin que se entere.
-Eres preciosa pero no puedo, él...
No le dejo terminar, beso sus labios apasionadamente, llevo días sin sexo y después de lo de la última vez estoy deseosa de volver a sentir lo mismo.
Él me sigue el beso y juega con mi lengua, pone sus manos en mi trasero y me coge a horcajadas mientras yo rodeo su cintura con mis piernas, me lleva hasta la mesa y levanta mi vestido hasta mi cintura. Yo desabrocho su pantalón y los dejo caer al suelo, toco su m*****o erecto y me relamo los labios, no es tan grande como el de Axel pero me servirá. Saca un condón del bolsillo y se lo coloca, aparta a un lado mi tanga y me penetra de una embestida, beso su cuello dando leves mordisquitos mientras él me penetra una y otra vez. A los pocos minutos sale de mi y me baja del escritorio, me pone de espaldas a él y me tumba boca abajo en la mesa para follarme por detrás. Una, dos, tres embestidas más, yo cojo una de sus manos y la llevo a mi clítoris, quiero que me toque, necesito que me toque. Él sigue embistiendome y se corre. En ese momento la puerta de la oficina se abre y Oliver se sube rápidamente los pantalones. Yo miro hacia la puerta para ver de quien se trata y me quedo atonita al ver a Aless, él entra rápidamente y cierra la puerta tras él.
-¿Que cojones estas haciendo?- dice mirando a Oliver y le da un puñetazo en la barbilla, yo me pongo en medio de ellos.
-Es culpa mia- digo mirándole- no ha hecho nada que yo no quisiera.
-Como se entere el jefe estas jodido, te cortará la cabeza- le gruñe a Oliver- y tu... Tu estas jugando con fuego.
-Axel tiene todo el derecho a follarse a todo lo que se mueve y yo me tengo que quedar para vestir santos, ¿eso quieres decir?- le pregunto a Aless enfadada.
-No es eso Octavia, pero el jefe esta con la mosca detrás de la oreja desde lo del centro comercial y si lo confirma lo va a matar.
-Entonces no dirás nada- digo mirándole y él asiente- solo por esta vez. Ahora vete- dice mirando a Oliver- ya me quedo yo cuidando de ella.