Agarro el báculo con ambas manos y con fuerza, lo hundo en la tierra varios centímetros, llegando a la siguiente capa del terreno, a la que contiene la energía y, en tanto que los felinos me protegen, empiezo a recitar el hechizo, el cual, como el día que estuvimos sobre la gran loza en el bosque con Ayrrick, empieza a formar una burbuja a mi alrededor, producida desde el diamante rojo y me suspende en el aire. Siento cómo el poder se canaliza a través del báculo y me alcanza, alimentando mi magia ya casi fuera de control por la cantidad que corre por mi cuerpo... La momentánea distracción de mi hermano me da una ventaja y rápidamente me quito a Rowan de encima, quedando ésta vez yo encima de él, con la punta de mi espada sobre su cuello y mi pie sobre su mano hábil, la que maneja la esp

