Ver las marcadas líneas frente a mí, me hacen casi babear: pectorales donde me encantaría hincar el diente, un six pack en el que fácilmente podría lavar ropa y unos oblicuos marcados de tal forma que te guían hacia lo que aún oculta el pantalón y ansío descubrir. Desde mi postura recostada, la cortina castaña de su cabello hace una sombra sobre la parte superior de rostro que hace resaltar el verde de sus iris, los cuales parecen estar al rojo vivo. Sus manos acarician mis piernas y siento mi entrepierna apretándose ante la expectativa, pues mi orgasmo reciente me ha hecho estar sensible y sus roces van directo a ese punto de mí. Sin embargo, él se pone de pie junto a la cama y se baja con cuidado de no hacer movimientos bruscos, el pantalón y el bóxer. Ese sí no se lo cambié, no me a

