Lo dije, sí, lo hice, y hasta yo misma me sorprendí por eso, pero la verdad es que, por mucho que hubiera intentado negarlo, esa es la pura y cruda realidad, lo amo. Y, como bien dijo él, si no fuera en serio, su traición no habría sido tan dolorosa como lo fue, por lo que, aunque me hice la tonta, eso era una prueba irrefutable de mis sentimientos por él. ¿Me da miedo? Sí, lo que pasó, esa traición, no es algo fácil de olvidar, hay que decir las cosas como son, mas eso no implica que no pueda darle un voto de confianza luego de estos días. Quizás es arriesgado volver a extenderle mi mano, confiarle mi seguridad en la batalla que se dará ésta noche, sin embargo, como dice el dicho, no gana quien no se arriesga, y yo quiero ganar. Ahora dependerá de él si hace las cosas como corresponde y

