En cuanto entramos al cuarto, me encuentro a mi loquita sentada sobre mi cama, retorciendo sus manos en un claro indicativo de su nerviosismo. Su mirada se alza en cuento nos escucha entrar y por poco se arroja sobre mí, tal y como hizo Nefera abajo, ¿es que quieren tirarme al suelo hoy o qué carajo? -Ari, me asfixias. -Lo siento, es que estoy muy feliz de que estés aquí. -Estoy teniendo un déjà vu. Ella me suelta y me toma de las manos, sonriendo feliz hasta que nota que no estamos solas, que Ayrrick está con nosotras. En ese instante, su semblante cambia a uno de molestia absoluta, casi lo observa con asco, como si el solo verlo le resultara repelente. -Tú... -Es bueno verte, Arabella. -No puedo decir lo mismo, desgraciadamente. Parece que el consejo te perdonó la vida, una lás

