- Me da mucho gusto que se haya ido de aquí. - Confesó Carlos mientras platicábamos sobre Ximena. - Era una mala influencia y Dios guarde a quienes la encuentren en su camino para resistir. Voy a orar por ellos - No era mala, en realidad. Conmigo siempre fue una buena chica. - Respondí en tono enfadado - El Señor nos libre de que tus ideas se nos contagien. Sólo él sabe cuántas cosas te hizo para engañarte. - Terminó de hablar. Esa tarde la imagen de Ximena rondó por mi mente con más fuerza que nunca. Tenía poco menos de dos meses que no la veía y la extrañaba con una nostalgia como la que a esa edad no había sentido y los comentarios de Carlos provocaban lo anterior. Supongo que él se dio cuenta porque al salir de nuestro servicio me invitó a su casa después de pedirle permiso a sus p

