Los últimos días en que estuvimos juntos fueron lindos porque jamás me había acercado a una persona tanto y aunque tuviera apenas catorce años, no pude evitar enamorarme de esa persona y no porque fuera mujer, sino que su sentido humano me hacía sentirme seguro. Nos despedimos una tarde de julio en que ella se gradúa. Ya no tendríamos la misma excusa de tareas porque ella cambiaba de escuela, pero además se mudaría de ciudad. Durante algunos meses la extrañe bastante, la costumbre nos había envuelto y fue hasta que por casualidad la encontré un día que me di cuenta de que sin importar lo que pase debemos buscar nuestra felicidad. Ella iba de la mano de Susan, su novia. Una ocasión, ya de noche para ir a dormir, Davis y yo veíamos televisión en su habitación. Él, como otras veces, al mi

