7. Capítulo

1990 Palabras
De repente un hombre trajeado al que le calculó más o menos la edad de unos cuarenta años, se presentó frente a ella y le tendió la mano educadamente, ella se tardó un poco antes de tomar y sacudir la mano que le estaba ofreciendo a modo de saludo para no quedar como una maleducada. —Hola. —Mucho gusto, soy un invitando más, como tú. Me llamó Michael, supongo que también has trabajado para Sebastián y por esa razón estás aquí. —Oh no, en realidad solo soy una estudiante de último año de la secundaria y estoy aquí porque nos invitó a todos los de el último curso de la secundaria The Rose. Es lo único que sé —mencionó con una sonrisa ligera en los labios. —Vale, lo entiendo. Yo solo me acerqué porque nunca te había visto en uno de estos eventos que realiza Sebastián. Espero que la pases bien, estaré por aquel lado si de pronto necesitas algo —mencionó sin intenciones de nada más, estaba siendo solo amable y eso la tranquilizó un poco, creía que todos esos hombres adinerados de cierta edad querrían siempre sentirse como el último refresco del desierto y pretender dominar el mundo, pero ese señor o ese hombre adulto había sido bastante amable con ella. —De acuerdo. Al rato de un aparante silencio, la música comenzó a subir un poco, pero en lugar de sentirse más confiada, el nivel de nerviosismo aumentó y decidió sentarse, pero cuando escuchó nuevamente la voz seductora de aquel hombre a través del micrófono, se puso en pies para alcanzar a mirarlo. Era él, otra vez aquel apuesto empresario que le había cautivado con sus ojos azules y parecía sacado de una revista o película. Entonces comenzó a hablar, inevitablemente, se sentía atraída por su voz, que —Primeramente buenas noches a todos, yo quiero agradecerles por estar nuevamente aquí celebrando conmigo, un logro más de la compañía, esto es posible gracias a todos los que participaron en el proyecto y ahora con el éxito que hemos tenido no puedo estar más contento y desear lo mejor en los venideros trabajos. La noche de hoy también es especial porque están aquí varios estudiantes de la secundaria en la que hemos ido para ofrecer nuestro programa de becas, así que los más jóvenes, son ellos —añadió Laura pudo percibir como varios se rieron un poco. Ella también sonrió con ligereza —. En fin, espero que la pasen bien y a todos ellos los estudiantes de la secundaria The Rose, se familiaricen un poco. Finalmente terminó de hablar y a pesar de las pocas palabras compartidas, recibió una ovación a la que Laura también se unió para no ser indiferente. —Oye, pero qué guapo es ese hombre, estoy segura de que fue una excelente decisión venir a esta fiesta, además mira todo esta casa tan gigantesca y todo lo que hay es lujo por doquier —había comentado una de esas chicas de la secundaria. Ella suspiró profundo. —Sí, de verdad que la mujer que esté a su lado es una suertuda —coincidió la otra con la emoción en la voz. Laura puso los ojos en blanco y se apartó un poco de las dos, quizás después de todo era mejor estar sola que mal acompañada de aquellas dos mujeres casi pasándose la lengua por los labios y ver a Sebastián como si fuera un trozo de carne y nada más. Ay no, de verdad que no quería estar cerca de ellas. No le daba una buena imagen. Aunque se alejó de ambas, podía seguir escuchando lo que murmuraban entre ellas y sintió pena ajena. —No creo que esté comprometido o algo parecido, parece el típico hombre que no está hecho para los compromisos, de hecho puedes indagar un poco en la internet, y te darás cuenta de lo que hablo —le mencionó segura de lo que decía. ¿Es que era tonta o qué? De las personas que se movían en ese círculo social tan alto incluyendo los actores cantantes o personas como Sebastián, un arquitecto bastante reconocido, era obvio que siempre surgirían historias torno a él, fueran ciertas o falsas también, informaciones tergiversada y muchas mentiras, así que no podía dejarse llevar por lo que estaba redactada una simple página de internet. Sí, era de suponerse que algo así saliera de la boca de su compañera. Después de todo por algo no era buena en sus estudios. Laura no era la mejor, pero entre ellas, no había comparación. La música regresó y muchas personas decidieron ponerse a bailar aquella melodía que estaba sonando de pronto muy alto. No se esperaba eso viniendo de una fiesta de aquella destacada sociedad, tampoco era algo malo, solo le sorprendió aunque al final no podía sacar una conclusión correcta tomando en cuenta que era su primera vez en un sitio así. Se sentía un poco aburrida, incluso patética estando tan estática en su sitio, ni siquiera se movía un poco y decidió caminar aunque no sabía hacia dónde llegaría, pero finalmente cuándo salió se encontraba en un lugar más despejado. Había una piscina en el exterior frontal, sitió por el que la muchacha estaba caminando tras escapar de aquel gentío que la agobió un poco. Al fin pudo liberar el aire y sentirse un poco más aliviada de lo que había estado antes de venirle a la cabeza asistir a una fiesta así. Tal vez lo mejor era salir de allí y pedir un taxi que la llevara directamente a casa. Pero algo la detuvo y decidió quedarse otro rato allí observando el movimiento de la piscina, del agua azulada contenida. Al compás de aquel ritmo, también se estaban moviendo esos pensamientos en su mente. Y de pronto de un de respingo ante la llegada repentina de una persona y cuando se giro casi pierde la estabilidad ligera que había mantenido todo ese tiempo afortunadamente todavía seguía con vida y capaz de controlarse pero era complicado seguir esperando con normalidad, mucho más difícil actuar como si nada le estaba pasando. —Oye, ¿Puedo saber por qué estoy casi seguro de que quieres huir de aquí? —le hizo la pregunta acercándose un poco a ella y la muchacha en respuesta retrocedió dos pasos pero sin dejarse ver como si estuviera escapando, igual capturó el nerviosismo que la muchacha sentía. Ella casi era incapaz de mirarlo directamente a los ojos, le resultaba extremadamente difícil hacer contacto visual o mantenerse tranquila ante su presencia tan matadora y profunda. —No, no estoy huyendo solamente necesitaba un poco de aire y creí que no había nada de malo en tomar un poco de aire aquí afuera, pero si le molesta que esté aquí en su espacio entonces de inmediato regreso al interior —le expresó hablando con rapidez y Sebastián deslizó una sonrisa mientras bebía otra vez de su bebida y la miraba sin apartarnl ni un segundo los ojos de su persona. —No, por favor no te vayas. No me molesta en absoluto que estés aquí. Aunque parece que no te agrada ese tipo de ambientes tan concurridos. ¿O me equivoco? —No, debo decirle que tiene toda la razón, yo no estoy acostumbrada a este tipo de sitios pero le agradezco muchísimo la invitación. Me parece que tiene una casa muy preciosa aunque eso sería tonto en el caso contrario tomando en cuenta que usted es un magnífico arquitecto —le expresó cuidadosamente a lo que él asintió, no sabía que era lo que tenía esa muchacha que lo hipnotizaba. —Gracias por venir Laura, y sí esta casa de hecho fue un diseño de mi padre y colaboré con él. Ella abrió los ojos de par en par sorprendida con lo que le estaba diciendo puesto que no sabía que su padre también había sido, o era todavía un arquitecto, pero no hizo un comentario referente a ello. —Es verdaderamente hermoso el lugar. También debo decirle que me gustó mucho el jardín es un exterior magnífico. —¿Te gusta el diseño de jardines? —quiso saber dónde justo en el clavo sin saber de que era una de las cosas que le gustaba hacer a la chica. —Sí, es eso lo que quiero estudiar. Aprovecho para hacerle una pregunta es que me dio curiosidad saber que haya enviado a un auto por mí aunque también lo hizo por los demás, ¿no es así? —le preguntó mirándolo a los ojos a lo que Sebastian suspiró antes de dejar la copa vacía sobre el soporte en el que ahora se encontraba recargado también. —Vaya, podría sin ningún problema darte un lugar en mi compañía. —Espero que solo esté bromeando, porque no creo que pudiera trabajar en una empresa como la suya tan importante —le dejó saber. —Yo creo que no deberías de subestimar tu talento créeme que eres una chica muy talentosa, si te gusta el diseño de jardines, pues estoy seguro de que serás muy buena en ello de diseñar, ya con solo saber de qué haz hojeado el jardín, sé muy bien que tienes un buen ojo para esas cosas —pronunció cariñoso y ella se limitó a darle una sonrisa. —Vale. Gracias. —Hagamos algo, te ofrezco entrar directamente al salón en donde solo estaremos los dos, así podemos tener una plática, estoy seguro de que te vas a sentir más cómoda allí, que entre los invitados. Una parte de ella le gritaba que lo hiciera y la otra que no debería aceptar quedarse a solas con un desconocido, después de todo Sebastián no dejaba de ser una persona a la que apenas estaba conociendo. Pero no le hizo caso a ello, se decidió por asentir. Nada malo iba a ocurrir por ello. De eso podía estar muy segura. Al cabo de unos minutos se encontraban en el salón que había mencionado, y la conversación que comenzó, terminó en le olvidó, Sebastián había cortado todo tipo distancias, debido al vino y a la locura que iban de la mano, siendo así no estaba pensando con claridad en ese momento era capaz de cualquier cosa menos de hacerle daño, ya que lo que se llevaría a cabo no era nada forzado puesto que Laura le otorgó el permiso. Jadeó inevitablemente, sintiéndose fuera de sí. Los labios de Sebastián ya estaban haciendo un trazo prohibido, que acabó en el arrebato de un vestido, el enredo de sus almas y el calor que se llevaría todo de los dos. En ese momento no le importaba nada y no podía pensar. De la vergüenza se olvidó, aunque era su primera vez con un hombre, se olvidó de todo y se dejó llevar por lo que estaba experimentando, algo nuevo e incomparable. Todo era tan desconocido para ella aunque raramente familiar. No podía creer que después de una conversación amena se encontrará en la cama de ese hombre y encima desnuda después de haber hecho eso. Había tenido relacione con Sebastián, no podía ser. Se sentía demasiado confundida en ese momento como para emitir una sola palabra, de hecho después de la que tú no quería decir nada porque se sentía realmente extraña. Lo miró, pero luego volvió la vista al techo y se llevó ambas manos a la cara. Cuándo se había decidido en decirle algo a Sebastián, se llevó la sorpresa de verlo dormido así de repente. Maldijo en voz baja. ¿Es que afuera ya la fiesta había terminado? No tenía idea, pero tampoco estaba segura de que era correcto vestirse y salir además estaba teniendo ese temor absorbente de que podía ser vista por algún tercero y llegar a esa conclusión que realmente era la verdad. Oh por Dios. Lo mejor era pasar la noche allí y despertarse temprano antes de que él lo hiciera. Mierda.
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