—Es lo mejor para Jack, porque sé que tú no estabas preparado, ya no me sigas hablando de esa forma. No, no continúes, haciéndolo —rugió afectada. —Jack es mi hijo, soy padre y no lo sabía —susurró sin poder creerlo —. Vienes aquí por un proyecto, pero de no ser así, no me entero, eh. —Lo siento —emitió tragando duro. —Creo que necesito un momento. —Puedo irme, discúlpame, de verdad lo siento mucho. —No, quédate. No te vayas, llama a Jack, quiero decirle algo. —¿Qué? —Solo llámalo. —Vale. En poco tiempo estaba allí el pequeño. Se inclinó a él antes de decirle una sola palabra. —Jack, ¿me habías estado buscando todo este tiempo? —Mamá me dijo que mi padre está de viaje, pero ya no, es usted, ¿verdad? Y ha regresado otra vez. —Yo soy tu padre Jack. Y no me iré nunca m

