Las agujas del reloj giraron y giraron sin parar y cuando menos se dio cuenta, Laura ya estaba empezando a vivir aquellos síntomas que solo le indicada una cosa a la que estaba renuente a creer, pero ni siquiera en ese momento tenía idea de que era lo que realmente le estaba pasando, aunque en su cabeza había una leve sospecha de que solo se trataba de un virus extraño. Había tenido que llamar a Marylin para informarle que no podría salir al cine como acordaron, porque realmente se sentía muy mal, tanto así que estaba pensando en visitar un médico para que le dijera que tenía, también presentía que lo que se trataba de un virus raro. Era en ese momento cuando se sentía más sola que nunca puesto que al estar enferma en otras ocasiones y en el pasado, su madre siempre se preocupó por ella

