Dos semanas han pasado, finalmente ha llegado el día que tanto he esperado. Tengo un millón de sentimientos encontrados, no sé exactamente como sentirme, si emocionada, o nerviosa. Tampoco sé de qué forma debería actuar frente a mi papá, no sé qué debería decirle antes de que se vaya al quirófano. Una parte de mí tiene miedo de que sea la última vez que lo vea, y no quiero que las últimas palabras que le diga sean algo tonto, y la otra parte de mí sabe que si me despido y algo le pasa me sentiré muy culpable porque sería como un mal augurio. Nunca he sido una persona supersticiosa, pero en estos casos puedo llegar a serlo. El dinero del juicio lo cobré antes de los diez días que estipuló el juez, me volví a reunir con Ian y fuimos juntos a cobrarlo. Ese momento fue muy incómodo, luego de

