Crono siguió al guardia que salió de la mansión, rodeándola en silencio. Al llegar a la entrada, se detuvo abruptamente al encontrarse con una escena que lo asustó. Dos bestias con niños sobre ellos. Ajax y Psique, lloraban desconsoladamente, mientras los guardias observaban con desconcierto. Crono avanzó con cautela, su corazón latía con fuerza ante la mezcla de curiosidad y recelo que inundaba sus pensamientos. —¿Qué buscan? ¿Niños y sus padres? —inquirió Crono con voz firme, aunque una inquietud le revolvía las entrañas. La mirada de Metis se cruzó con la suya, y en sus ojos se reflejaba una rabia que llamó la atención de Crono. —Tú eres Crono, ¿verdad? —Sí —respondió Crono, sus ojos escudriñando a la niña que estaba sobre el lomo de uno de los orcos; su carita le resultaba extrañame

