Freya, podía sentir el acelerado palpitar de su corazón, no podía dejar de pensar en la seguridad de sus cachorros. En ese momento de angustia, se manifestó. "Déjame salir para llevar a los niños en mi lomo y encontrar un refugio seguro para ellos". Al escuchar a su loba, Freya se detuvo y se volvió hacia sus cachorros. Los miró con ternura y, con palabras tranquilizadoras, les dijo. —Fénix va a emerger, deben subirse a su lomo y aferrarse fuertemente. Ella los conducirá a un lugar seguro y los dejará allí. Cuando el peligro haya pasado, papá y mamá estarán con ustedes, ¿entendido? Los cachorros, con ojos llenos de miedo, asintieron con las cabezas. —¡Mami! ¡Será como montar a los orcos! —Afirmó con ternura la vocecita de Ajax. —¡Está bien, mami! Yo tengo mucho miedo —añadió Psique, h

