En medio del caos, una camioneta negra irrumpió en escena. De ella descendieron Freya, Isis, Siena y Apolo, cada uno empuñando arcos con osadía. —Amiga, necesitas transformarte. Siena y Apolo te respaldan —instó Isis, captando la presencia de alguien conocido. —¿Y tú, Isis? ¿Qué planeas hacer? —preguntó Freya al notar la expresión desconcertada en el rostro de su amiga. —Creo que puedo descubrir quién está detrás de los orcos —respondió Isis, avanzando hacia el exterior de la manada como si estuviera siendo guiada por una fuerza invisible. De entre las sombras surgía Fénix, una loba azul con destellos plateados que parecía envuelta en un manto de hielo con ojos en llamas. Su feroz gruñido resonó mientras se abalanzaba hacia el orco que atacaba a Crono y a su padre. Mientras tanto, Sien

