14 DanikaLa criatura azul que habíamos venido a buscar aterrizó encima de Thomar y lo empujó al suelo. Grité cuando Varin cayó debajo de una enorme soldado de la Colmena, uno no azul, pero tan grande como un Atlan. Otro cayó sobre Helión. Tres de ellos arremetieron contra el adalid Atlan, quien gritó de rabia y pareció transformarse ante mis ojos. Él se hizo más y más grande, su rostro se transformó en el de un gigante y sus manos se volvieron enormes. Una bestia. Él se estaba convirtiendo en su bestia. Mierda. Me estremecí. La adrenalina me puso frenética. Yo era la único en pie. Sola. Intacta. —Aterrador y cruel. Aterrador y cruel —canté las palabras para mí misma mientras levantaba el pequeño desintegrador que Varin me había hecho y apuntaba a uno de los tres enemigos apilados enc

