Pero debo ser valiente, no puedo evitar apretar los puños de impotencia al no poder hacer nada por lo que está a punto de pasar, mientras estoy sentada esperando que abran mi puerta, siento que Rafaelo ya está bajando del auto, imagino que padre y Luciano ya deben estar siendo recibidos por ese tal Dante, aunque en la búsqueda exhaustiva que hice en ninguna imagen se podía apreciar bien su rostro, abren la puerta de mi lado y para mi sorpresa es Rafaelo con una sonrisa me extiende su mano y le devuelvo la sonrisa, antes de tomar su mano y bajar. Me ofrece su brazo y caminamos hasta donde esta padre esperando que lo dejen pasar, pero veo que quien nos recibe es un extraño, nos acercamos más y en efecto esté hombre no es el señor de la casa, porque Dante es moreno, alto, bien fornido y este

