Porque eso sería un verdadero infierno de soportar ahora mismo. Abro la puerta a medias y del otro lado está Camilo uno de los hombres que trabaja para mi padre es algo amable por decirlo así, me sonríe, pero puedo notar su incomodidad. —Buenos días Srta. Allecra, su padre la espera en el despacho, dijo que la quiere ver inmediatamente, ¿Me acompaña por favor?—aunque trata de que su rostro este sereno y amigable, fracasa ya que al final su sonrisa se convierte en una mueca. Suspiro resignada, abro del todo la puerta y salga para cerrarla suavemente detrás de mí— ¡Seguro!, lidera el camino amigo—entre más rápido me regañen más rápido podré volver a mi habitación a descansar. En unos pocos minutos estamos de pie fuera del despacho de padre, Camilo se acerca y toca suavemente, recibe una

