Sentado del lado del copiloto en la camioneta de Leonardo, íbamos despacio recorriendo las calles principales cercanas al Nigth Club de donde acabamos de salir, todo porque Malcolm no terminaba de enviarme la ubicación. En la espera estuvimos rodando por espacio de quince minutos, hasta que tuvimos que detenernos a esperar. Mensaje: Malcolm: 12:10 a.m. Ahí te envío la ubicación, hermano. En unos cuarenta y cinco minutos me repicas para salir. Ya tengo un plan. Le leí el mensaje a Leonardo. Tanto él como yo quedamos expectantes, pues no sabemos qué locura se le pudo haber ocurrido. —De verdad que no sé cuál de todos nosotros está más loco —Comentó Leonardo. —La chica se veía indefensa, pero eso no es garantía de nada —Le dije mirando al frente—. En este mundo el que menos imaginamos

