Tal como se lo pidió Anthoni, los chicos enseguida accedieron a apoyarme. Nos reunimos nuevamente en el lugar donde estuvimos sentados por largo rato antes de que llegaran los funcionarios uniformados. Allí establecimos una estrategia para lograr obtener las imágenes de la cámara de seguridad en caso de que el restaurante tuviera circuito cerrado instalado alrededor en el exterior y adentro del local. Con la esperanza de lograr el objetivo que nos trazamos, una hora después los chicos abordaron las camionetas y salieron rumbo hacia la capital en compañía de los dos escoltas que estuvieron conmigo y Akais en todo el tiempo que nosotros estuvimos en la capital; yo en cambio, me quedé con Leonardo y el resto de los escoltas. Pasado un buen rato, es decir, cuando había transcurrido alrededo

