Esa noche si bien dormimos en la misma cama, fui consciente de que la brecha que se abrió entre los dos se notó de manera significativa. Porque yo a sabiendas de que solo recibiría de parte de ella un desprecio, no hice el intento de buscarla ni siquiera para dormir abrazados, y ella ni por error intentó rozar su cuerpo con el mío. Puedo decir que desde el tiempo que llevamos juntos, esta es la primera noche en la que de verdad se nota la diferencia que hay entre ella y yo, y no solo una diferencia sino la negación a concebirse partícipe de este matrimonio. La frialdad que Akais me está mostrando ahora es más fuerte que la que percibí al comienzo de este matrimonio donde tenía más motivos para sentirse ofendida con mis ataques persuasivos. Ahora no termino de aceptar su actitud. En el

