Inmediatamente Malcolm me entregó el número de contacto del enviado del curita, pude resolver no solo la ubicación efectiva de Akais, sino también que me dio tiempo a organizar a una cuadrilla de hombres para que asumieran la responsabilidad de custodiarla día y noche, aunque desde la distancia. Los hombres salieron esa misma noche con destino a ese lugar que ella dispuso sería su refugio. Por la premura con la que yo quería que se pusieran al frente de esto, los envié en un vuelo comercial, eso me dio tiempo necesario para reorganizarse porque en seguida sentí una tranquilidad que minutos antes no tenía. La incertidumbre de no saber la exactitud de donde ubicarla me llevaba irritado. Siempre es así cuando siento perder el control del espacio que creo mío. —¿Qué información me tienen de

