Ella es tan mía como yo de ella

1993 Palabras

Llevado por el deseo, tomados de la mano, la guié hasta la habitación. Llegados al pie de la cama, en silencio, quedamos uno frente al otro, la miré a los ojos y tuve que reconocerlo, estaba nervioso. Solté su mano al sentirme inquieto. Pese a que mi mayor deseo era tenerla nuevamente conmigo, no solo en esta faceta sino en todo momento, tenerla y sentirla mía me era indispensable para estar en paz. No lograba entender por qué razón, pero hasta ese momento fui consciente de una emoción que me sobrepasaba y me hacía actuar inseguro, sin saber qué hacer o cuál paso dar. La inocencia de su mirada me desestabiliza, no por intimidación, sino por prácticamente recordarme que ella es diferente, siempre lo ha sido, y por serlo aunque la necesite de manera desesperada sabía que debía ser sutil,

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