Después del interrogatorio masivo, subí a mi habitación con la intención no solo de liberarme del estrés que en cuestión de segundos me causaron Iliang e Ingrid, sino también para ducharme. La tensión que siento me hace sentir con mucha pesadez. Con el cuerpo aclimatado, me acosté a ver la televisión mientras esperaba que pasaran las horas hasta que se diera la que me correspondía prepararme para salir un rato. Por momentos me dormité, quedé en el limbo y como si de una revelación se tratara o de una manifestación demoniaca, pude ver a los rostros de Ylse y Akais dispuestos uno al lado del otro en frente de mí. De ellos solo pude percibir no sé si odio, frustración o tristeza. Ambos solo me observaban mientras que yo, en cambio, me sentí realmente perturbado. Quise hablarle a amabas, pr

