Cuando abrí los ojos, me encontraba acostada en la cama con un pijama puesto, escuché ruido en la cocina y un sentimiento de esperanza me invadió ¿sería todo una pesadilla? ¿será que nada de lo que viví era real?, caminé hasta la cocina y lo vi… ahí estaba él de espaldas hacia mí, corrí y lo abracé ―soñé… soñé que me habías dejado, ¿Qué te habías ido? ―dije sin abrir los ojos ―no princesa… no te dejaré ―dijo girando hacía mí, me abracé de su cuello y lo besé… lo besé con mucho fervor, deseando nunca sepárame de él. ―Roberta… Roberta ¿estas bien? ― escuché esa voz hablarme y supe que solo era un sueño, pero aunque así fuera no quería despertar ―no me sueltes Alexander… no me sueltes por favor ―suplique cuando el sueño se comenzó a desvanecer, cerré mas fuerte mis ojos para no despertar

