Cuando Lessa se hubo ido, me quedé con un gran lio en la cabeza, ahora que iba hacer por una parte quería que Alexander se diera cuenta que Roberta solo me amaba a mí, pero por otro lado no quería perjudicarla a ella ni al contrato que había firmado ― ¡que haré! ¡que haré! ―grité furioso lanzando todo lo que estaba cerca, Lessa me tenía en sus manos, no me quedaba de otra mas que aceptar lo que ella me pedía, de tanto pensar me quedé dormido hasta que el ruido de la alarma en el celular me desperto, cuando abrí los ojos Lessa ya se encontraba sentada a un lado mío ―entonces que, querido primo ¿ya tomaste tú decisión? ―la miré con coraje, y asentí ―si… ya lo hice ―apresúrate a decirme que quiero saberlo ya ―acepto ―dije casi en susurro, mientras pensaba en cómo le explicaría a Roberta

