capitulo 17

2143 Palabras
⸺Estás jugando con fuego…⸺responde Adrián, mientras le hace un gesto con la mano, al que tiene el esférico, para que se lo tire⸺… ¡Cuidado te quemas! Sabes que esa gente es muy peligrosa—y recibe con los pies, la pelota. Hacen un par de estiramientos, y se organizan los dos equipos. El juego empieza, y lo disfrutan. Todo esto sucede bajo la atenta mirada de alias el “gato”. Ha decidido vigilar muy de cerca cada movimiento de Sneyder, pues tiene la esperanza de que éste cometa un error, y así poderlo separar de una vez del lado de la mujer que ama. Hace algunas fotos con su celular. —¿Amigo de un tombo?… ¡hay querido Sneyder, esto no le gustará ni un pelo, al patrón! —piensa en voz alta “gato” y ríe. Enciende un cigarrillo y pone en marcha su vehículo y desaparece del lugar. Acaba la noche de deporte, y Sneyder junto a su amigo se sientan en el pavimento, y siguen conversando, mientras descansan. ⸺ ¿Mi consejo mi gran amigo?⸺dice Adrián jadeando un poco. Sneyder lo mira a los ojos después de beber un gran trago de una bebida hidratante ⸺. Corta por lo sano. No quiero que te pase nada. De todos modos, sabes que puedes contar siempre conmigo. Sneyder no responde nada, y vuelve a beber de su bebida. Le pasa la botella a Adrián para que también beba. Siguen conversando amenamente. Por su parte, Tanya sigue alimentando y dando de beber a “papá pitufo” y a “pato”. Sabe que le queda poco tiempo para que su tío regrese, y si quiere tener unas buenas pruebas que ayuden a encerrarlo, tiene que darse prisa. ⸺ ¿Qué haces prima? La sorprende Yeris haciéndole unas fotos a unos documentos. Los nervios la paralizan por un instante, y no sabe qué hacer. Pero aun así, responde el saludo. Como puede oculta el celular debajo de los mismos papeles a los que le ha hecho las fotos. De inmediato se gira, sonríe y dice—: Le estoy organizando estos documentos a mi tío. ¡No veas lo desordenado que es! —¡Dímelo a mí!—sonríe y la toma de la mano⸺. ¡Deja eso ahí, que quiero contarte cómo va lo mío con mi príncipe azul!⸺y Yeris conduce un poco deprisa a su prima hasta el gran salón de la mansión. La Pobre Tanya queda muy preocupada por su celular, pues teme que alguien lo encuentre. Casualmente el protagonista de la conversación de las primas, sigue charlando con su gran amigo de toda la vida. ⸺Como te venía diciendo Adrián, la prima de la loca me tiene bien tramado. Es una mujer excepcional, diferente a las demás. Hogareña y cariñosa. Aparte, que es bien hermosa. ⸺Creo que esa es la clase de mujer que necesitas para que te ajuicies⸺lo interrumpe Adrián, quien cambia de posición y le concede la palabra a Sneyder. ⸺ ¡Sí parcero, creo que ese es la mujer! Pero no la quiero meter en un lio. ¿Imagínese que yo llegue a dejar a Yeris por la prima? Ella misma la mata con sus propias manos. Es un verdadero, dilema. ⸺¿Parceritos, echamos otro partido?⸺los interrumpe otro compañero de juego. ⸺¡Nada parcero! ¿No sé si Adrián quiera?⸺responde Sneyder y mira a Adrián. ⸺¡Yo tampoco parcero!⸺agrega Adrián. Es el momento en que Sneyder y Adrián, se van a sus casas. Las que siguen charlando, son las primas, y de pura casualidad, es del mismo tema. ⸺Prima, cada día me enamoro más de ese hombre. Lo malo es que al no lo veo igual que yo. Quisiera que esta relación pase a otro nivel. Quisiera que estuviera más por mí, como yo lo estoy por él. Que mantenga llamándome, diciendo que me ama, que soy la mujer de sus sueños. Que me ame durante horas. ⸺No te apresures prima. Ves poco a poco. Conócelo primero. Apenas están empezando a salir. Intenta no presionarlo tanto, que no se te vaya a marear. ⸺ ¿Tú crees prima?—y la mira un tanto preocupada— ¿Piensas que voy muy rápido? ⸺Sí prima. Tú eres una niña muy linda, ya verás cómo ese hombre se vuelve bobito por ti… ⸺¡Tengo una idea prima!⸺interrumpe de inmediato Yeris a Tanya⸺. ¿Qué tal si Sneyder te presenta un amigo y salimos los cuatros? ⸺Ahora mismo no estoy yo para nadie prima. Lo de mi hermano no me deja tiempo para mí—Tanya mira a su prima a los ojos—. Gracias prima, pero no. ⸺¡De eso nada… tú tienes que vivir la vida! ¡Eres joven y muy linda! ¡No se diga más, hablaré con él, y le diré que te presente a un amigo suyo! ¡Uno bien guapo!⸺y ríe Yeris. Y así estuvieron las chicas hablando largo y tendido. Los dos días faltante para que el capo de capos vuelva a su hogar, también pasaron. Cosa que celebran alias “papá pitufo” y alias “pato”. Las ansias por estar frente a su destino, los supera.  Alias “cara e piña” el jefe de seguridad de Ernesto Malo, se dirige hasta la bodeguita junto a dos hombres más, para preparar a los prisioneros. Ernesto Malo primero visita los establos para hablar un rato con sus codiciados tesoros, sus caballos. —¿Qué hay Montoro?—le dice a un hermoso azabache, al tiempo que le acaricia la cara desde la barda que mantiene encerrado al equino. Se va hasta otro cubículo y hace lo mismo con otro caballo, pero éste es un caballo Andaluz, de color blanco con pintas grises y negras. Un ejemplar verdaderamente bello. —¿Cómo está Lucero? —el animal relincha como si le estuviera respondiendo. Ernesto Malo no deja de acariciarlo y admirarlo. Así se está como casi dos horas. Se le acerca uno de sus hombres, y le dice que ya los prisioneros están esperándolo. Termina de acariciar al último de los caballos, y se va junto a su empleado, hasta la bodeguita. A unos diez metros antes de llegar hasta los cautivos, le llega un mal olor. ⸺¡Como huelen mal estos perros!⸺dice, al tiempo que arruga la cara y se tapa la nariz. Pero por desgracia se da cuenta de que los hombres gozan de buena salud, cuando deberían estar casi muertos de hambres y de sed. ⸺¿Cara e piña?⸺el solicitado de inmediato responde—. ¿No me dijiste que los habías dejado sin comer y sin beber? —¡Y así fue patrón!—responde “cara e piña” y mira a los prisioneros y a su jefe. —¡Pero es que estos mierdas están mejor de salud que tú!—deja de mirar a su hombre de seguridad y vuelve a mirar a los prisioneros. ⸺¡Nadie le ha dado de comer y de beber a estos dos, jefe! ¡Se lo juro!⸺ “cara e piña” no encuentra cómo convencer a su jefe. El jefe de seguridad de la mansión del “malo” sabe que él, se pone muy molesto, cuando no le dan una respuesta convincente.    ⸺¿Y por qué se encuentran en buen estado de salud? ¡Cuando debieran estar casi muertos!⸺responde Ernesto Malo quien no dejaba de mirar a los dos hombres⸺en ese instante, el “malo” tiene otra idea, y más que todo para acabar con el mal olor de los dos⸺. ¡Tráiganlos cerca de los hidrantes contra incendios, les daremos un buen baño— a “papá pitufo” se le pararon las orejas de la sorpresa—. No aguanto el mal olor. Todo se hace según lo dispuesto por alias el “malo”, y el primero en recibir el fuerte y frío chorro de agua, es precisamente el pobre “papá pitufo”. Es tan fuerte el impacto del chorro de agua en la humanidad del hombrecito, que va a parar a unos metros, mientras todos ríen. ⸺¡Piedad, me ahogo!⸺grita desesperado, al tiempo que lucha para que el chorro no lo fuera a ahogar. Pero en vez de recibir el perdón que pedía, le arrojaron encima jabón líquido. ⸺¡Restriégate cabrón!⸺le grita Ernesto Malo. ⸺¡Me ha caído jabón en los ojos, me arden!—grita el pobre hombrecito, mientras intenta aliviar sus ojos. —¡Hay te va el agua!—le grita el que sostiene la manguera, y nuevamente es arrojado por el suelo, al recibir el chorro de agua. A una distancia prudente, y sin que nadie la note, se encuentra observando Tanya muy conmovida⸺Debí limpiarlos…⸺piensa en voz baja y vuelve a mirar detrás de ella, asegurándose que ninguno la está viendo. Le llega el turno a “pato”, pero él resiste sin rechistar. El baño acaba, y es cuando Ernesto Malo los entrevista. ⸺ ¿Me dijeron que tienen una información que me puede salvar la vida?—y mira a los dos. “Papá pitufo” se intenta sacudir el agua, tal cual lo haría un perro, al tiempo que tirita de frío. Aclara su voz y empieza a hablar. ⸺Verá patrón… ⸺¡No soy tu patrón!⸺lo interrumpe Ernesto Malo. El hombrecito vuelve a aclarar su voz y toma nuevamente la palabra. ⸺Tenemos información valiosa. Pero primero queremos que nos garantice que nos perdonará la vida, y nos podrá en nómina⸺y el enano se atreve a mirar directo a los ojos a Ernesto Malo. ⸺No están en posición para ponerme condiciones. Pero si en verdad es muy valiosa la información como dicen, les prometo que les perdonaré sus insignificantes vidas— inclina un poco el cuerpo para estar casi a la altura del enano—,no crean que se me ha olvidado que atentaron contra mi vida, y la de los míos. Por no decir que eliminaron a mi mejor socio—vuelve a ponerse recto—. ¿Habla pues? ⸺¡Perdone patrón, pero no me aguanto las ganas de ir al baño! ⸺¡Qué no soy tu patrón, enano pirobo! ¿No puedes esperar? ⸺¡Llevo días sin cagar y ya no me aguanto más!⸺y se agarra la barriga, al tiempo que cruza los pies. ⸺¡Anda vez, que no aguanto tus pedos! ¡No te tardes! —mira a “cara e piña” y le ordena—. Alguien que lo custodie. El pobre hombrecito que ya casi se lo hace en los pantalones, sale corriendo al baño más cercano. Los gritos de satisfacción y el ruido que hace su ano, se escucha hasta donde están los demás. El hombre que lo custodia, se le ha revuelto el estómago del asco. ⸺¡Ahhh! ¡Qué cagada tan buena me he me pegado!⸺sonríe “papá pitufo” al tiempo que se frota la barriga, una vez ha salido del baño. ⸺¡Usted si es puerco enano!—y el custodio lanza un escupitajo al suelo— ¿Por lo menos se habrá lavado las manos? —¡No!—responde sonriente “papá pitufo” y hace el amago de tocar al hombre. —¡Donde me llegues a tocar, con tus manos llenas de mierda, te pego un tiro!—responde el custodio y agarra su pistola. —¡Qué amargado es usted hermano! Que sepa que yo soy muy limpio—el hombrecito se huele las manos.  Regresan nuevamente ante el “malo”. ⸺Precisamente es sobre el mexicano, de quien le venimos a hablar. Bueno, la verdad es que es de su sucesor, el otro mexicano, ya que el primer mexicano, ya es difunto… Pero en vez de aclarar las cosas, más las enredaba “papá pitufo”, y Ernesto Malo no le entendía nada. ⸺Mira enano, si no me hablas en cristiano, jamás te voy a entender. ⸺¡Perdone señor! este lo que no tiene de grande, lo tiene de bruto, mejor yo le cuento todo…⸺interviene alias “pato”, que también tirita de frío e intenta cubrirse con sus brazos⸺.Resulta que Antonio quería traicionarlo, o mejor dicho, quería matarlo. Pero, porque había llegado a un acuerdo con el “tuto”. Mi antiguo patrón, le vendería la droga el doble más barata, que usted se la vendía al difunto, si solo el “guanche”, le compraba a él. El “tuto” y el difunto, eran socios desde hace mucho tiempo. ⸺¡Maldito traidor! ¡Bien que se merecía la muerte que tuvo! ⸺¡Y eso gracias a nosotros patrón!⸺lo interrumpe “papá pitufo” y sonríe.
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