Eva Ha vuelto hace una semana. Y por Dios que ha sido la peor y más lenta semana de mi vida. He pasado la mayor parte de ella fuera de casa, fuera del camino, y aunque la ventaja es que no veo a mi madre, tampoco veo a Adán y mis nervios están empezando a crisparse. La forma en que estaba la noche que volvió, la forma en que miraba a Adán, hablaba con él, me hace sentir tan enojada y tan celosa y odio estar convirtiéndome en esa persona. Y si soy sincera, hay una pequeña parte de mí que teme que Adán cambie de opinión, que vea que mi madre le presta atención y recuerde todos los buenos momentos, todos los momentos felices, recordará lo que fueron y no querrá perderlo. Si lo admito, tengo miedo de que se olvide de mí. Así que me he pasado todas las horas que he estado despierta enfras

