Sean
Corea del sur- Seúl
7:00pm
— Debe ser más rudo.
Me es imposible acatar las órdenes, no puedo seguir con esto, Finn...no creo que él haya querido esto, yo no quiero hacerle daño, las lágrimas del sumiso escurren por su rostro en silencio, no se escucha voz alguna, hablaría con él pero no le sé el nombre, los profesores en este lugar no nos dejan hablar mucho con otros estudiantes.
—No puedo hacerlo. —expreso dejando caer la tira de cuero al suelo, mirando preocupado al sumiso.
— ¡ERES DÉBIL! De rodillas-dice hacia mí el profesor.
Me coloco de rodillas rápidamente y el profesor parte una regla de madera en mi espalda con todas sus fuerzas, creo que ya perdí la sensibilidad en ella, con esta ya van seis veces.
— Lo siento profesor. — expreso con la mirada en el suelo.
— No me sirven nada tus ridículas disculpas, si vas a hacer un amo debes actuar y pensar como uno.
— Entendido Profesor.
— Ve a tu habitación ahora, yo seguiré con él.
Me levanto del suelo y camino en pasos moderados hacia la salida, la última vez que alguien caminó rápido por querer salir de la habitación no se pudo sentar en un mes por eso.
Al cerrar la puerta detrás de mí escucho gemidos y gritos dentro de la habitación, volteo a ver suavemente, pero continúo mi camino, nada de lo que sucede aquí es como el internado de Londres.
Me pongo a pensar sobre las posibilidades de volver al lado de Finn, pero creo que eso ahora será imposible…en lo que me están convirtiendo no es lo que deseo darle a Finn, no estoy dispuesto a darle el dolor que le dan los profesores a los sumisos. Nunca querré hacerle vivir esos terroríficos recuerdos.
El frío es insoportable y más estando desnudo, entro rápidamente a mi habitación y le paso llave, tomo una manta y me recuesto contra una esquina a llorar, resistiría hasta el final aquí por Finn, pero no quiero otorgarle dolor.
Posiblemente yo estoy aquí y él está felizmente con un hombre verdaderamente capacitado y a la altura que él se merece y posiblemente para este momento, él ya se habrá olvido de mí.
— Otra vez cerraste la maldita puerta.
Miro hacia la puerta del baño y se encuentra Edward mirándome fijamente molesto.
— No debes cerrar la puerta, sabes lo que paso la última vez cuando la cerraste y no estoy dispuesto a que partan otra regla en mi espalda porque piensan que soy tu puto amante Sean.
Camina rápidamente a quitarle el seguro a la puerta, y se tranquiliza.
— Lo siento Edward.
— Se supone que eres siete años mayor que yo, así que compórtate como un adulto. — expresa molesto.
—No fue mi intención causarte daño, solo quiero ser perfecto.
— ¿Por qué estás aquí Sean? —pregunta sentándose en su cama y se voltea y me mira con el ceño fruncido. —No creo que seas de la clase ruda ¿Eres un pasivo que quiere convertirse en amo o qué?
—Yo…solo quiero ser más severo con la persona que amo.
— ¿Por qué? —pregunta confundida.
— Porque…eso es lo que él desea o al menos eso me hizo entender en una carta. —Me mira disgustado.
—Tu vida es tan dramática amigo.
— La persona que…
—No me interesa saber quién es, estoy aquí solo por diversión no para conocer a nuevos amigos…ve a darte una ducha, desde aquí se huele tu sudor.
Edward puede ser la persona más adorable del mundo, pero cuando se enoja también puede ser la persona más directa e hiriente de lo que puedes imaginar.
Me levanto y me encamino hacia la ducha, como cualquier niño regañado.
11:00pm
Me encuentro listo para salir a la ciudad, la verdad en esta escuela no se puede salir libremente como uno lo desea, solamente cuando den la orden y eso es a una hora especifica que son las once y debemos volver en dos horas, Edward se encuentra acostado en su cama escuchando música.
No sé mucho de él, solo que está aquí por diversión y para disfrutar, sus padres arreglaron su matrimonio y a él no le gustan las chicas entonces quiere disfrutar todo lo que quiera mientras pueda.
— Sean....lamento mucho mi actitud. —explica sin abrir los ojos. —Después de todo eres mayor que yo y debo respetarte, espero aceptes mis disculpas, sabes como soy, no me gusta ser golpeado por alguien más, pero sé que no debí hablarte así.
— No hay problema Edward, yo...
— Si estás diciendo algo ahora déjame decirte que no te escucho. —expresa sonriendo y coloca un dedo en la oreja. — audífonos.
—Claro...idiota.
—El idiota eres y serás tú.
—No...
Al instante se escuchan en los altavoces la voz de un profesor diciendo que podemos salir de nuestras habitaciones y fijando la hora de entrada y quien no entre quedara como mendigo en la calle porque no les regresaran nada de las pertenencias.
— ¿Qué harás al salir? —pregunta Edward emocionado mientras caminamos por los pasillos largos de la escuela.
Esta escuela si es una mansión gigantesca incluso diez veces más grande que la que se encuentra en Londres, las puertas y ventanas son de maderas con figuras de leones y pintadas perfectamente.
— No lo sé...creo que solo caminaré por la ciudad.
— ¿Estás jediéndome? —pregunta él divertido.
—No.
— Que deprimente eres Sean, estas en Corea, haz cosas divertidas.
—No conozco mucho a las personas de aquí y tampoco se hablar bien su idioma.
—Entonces ven conmigo y con Min, iremos a comer y algo y a ir a comer caramelos y cosas así.
—Me recuerdas mucho a él. —contesto con una sonrisa al recordar las cosas que le llamaban la atención a Finn cuando salíamos en citas.
—¿A quién? —pregunta confundida.
— A Finn
—¿Quién es Finn?
—Él es...
—Sean
Al pasar la salida de la escuela en la recepción se encuentra Simon y Cody hace ya una semana se encuentran aquí intentando que vuelva a Londres, pero no han podido lograrlo y yo tampoco cambiare de parecer.
Edward me mira...él también sabe del tema o al menos algo.
–Diles a tus amigos sexis que vengan también, te esperare afuera.
Edward sale de la escuela mientras yo camino hacia Simon y Cody.
– ¿Cuánto más seguirán aquí? Están perdiendo muchas clases innecesariamente, ya les dije cuál es mi decisión y mi decisión es final.
–Solo estaremos aquí un poco más Sean, no te preocupes por nosotros. –explica Simon.
–¿Por qué siguen aquí? – pregunto disgustado.
–Pensamos que querías…tener algo familiar cerca, sabemos que adentro no son tan agradables. – responde Cody
–Vamos a comer, Edward nos espera.
Empiezo a caminar hacia fuera de la escuela con Cody y Simon detrás de mí.
–¿Están listos? – pregunta Edward con una sonrisa junto a Min.
Min es otro estudiante, aunque creo que es un amigo de Edward y solamente se inscribió para estar con él, según Edward, Min está enamorado de él, pero a él nunca le gustara de esa manera.
Min se encuentra usando un suéter de n***o, y unas vans carmesí y un tapaboca n***o, aquí en corea es muy común que ellos utilicen tapabocas, Ed al instante se coloca un gorro, un tapaboca y unos lentes redondos.
–Estamos listos. –contesta Simon mirándolo fijamente.
Cody le pega en la cabeza deteniéndolo de sus pensamientos el cual sabemos todos ya.
–¿Recuerdas el nombre Ivan? –pregunta Cody.
–No hay problema...sé que soy demasiado hermoso y perfecto para las personas. –expresa Edward de manera arrogante.
Min empieza a caminar y yo me encamino detrás de él, a veces Edward suele ser muy hiriente y Min entiende a la perfección esa faceta de él, los chicos comienzan a caminar rápidamente detrás de nosotros, cada vez que pasábamos por una tienda de caramelos o peluches Edward quería entrar en ella, solo lo detenía Min diciéndole que debíamos comer primero.
Para ser totalmente sincero no me gusta estar mucho tiempo con ellos, solo lo estoy porque me ayuda a detener mis pensamientos caóticos.
Al mirar el menú nos encontramos totalmente confundidos al respecto, Edward y Min se ríen y ordenan por nosotros, miro al rededor y solamente miro las comidas extrañas que comen las personas, solo alzo mis cejas y asiento lentamente.
–Entonces...ustedes están aquí para llevarse a Sean. –dice Min hacia los chicos. – Creo que nunca nos presentaron yo soy Min, un placer conocerlos.
Los chicos se presentan y hacen lo mismo que hizo Min al presentarse ya que aquí solamente inclinan la cabeza.
–¿Por qué siguen aquí? –pregunta Ed colocando una pierna en la silla.
–Pues…Corea es lindo. –expresa Cody con una sonrisa.
–No tanto como yo ¿Verdad? – dice y ríe Edward de manera arrogante- Pero ahora hablando serio ¿Quién es el maldito Finn? Le he implorado a Sean para que me diga quién es, pero no me quiere decir nada, siempre intento ayudarlo, pero me dice que me meta en mis propias mierdas y nunca me quiere hablar, es una horrible persona.
Miro con mirada asesina a Edward y el sigue riendo a carcajadas y Min solo baja su mirada al suelo, porque el realmente conoce como es él.
–No debes decir nada si es muy personal Sean, nosotros entendemos- explica Min con una sonrisa y yo asiento.
–No hay problema-contesto.
–Entonces si no hay problema entonces nos contaras ¿Verdad? –pregunta Edward.
–Finn…es…era un estudiante de donde yo daba clases y…me enamore perdidamente de él…
–Error tuyo. –expresa Ed abrazando sus piernas.
–Cállate y déjalo hablar. –expresa Simon de manera seria.
–Bien…entonces pasaron meses y parecíamos…creo que una pareja, él dormía en mi habitación y yo en la suya, pasaron muchas cosas desde entonces que lo afecto tanto a él como a mí y luego me envió una carta y me dijo que…debía ser mejor y ahora estoy aquí.
–No es por nada Sean, pero creo que al referirse el en la carta que debías ser mejor tal vez hablaba de rosas o notas y cosas sentimentales así, dudo mucho que se refiera a que le pegues y lo maltrates y le dejes hematomas en el cuerpo, tal vez las parejas de vez en cuando practican el sadomasoquismo, pero dudo mucho que él quiera que lo golpees. – explica Edward con los ojos muy abiertos.
–Pues…la carta decía eso-explico tomando agua para baja rel nudo que tenía en mi garganta
–¿Cuántos años tiene? –pregunta Min.
–Diecinueve.
Ambos chicos se quedan sorprendidos al respecto y hasta Edward escupe su agua de forma dramática.
–¿Tiene dieciocho y te lo cogías? –pregunta con los ojos totalmente abierto.
–Sí, pero ya no hablemos de eso. – explico mientras al instante llega la comida.
–Está bien…entonces…hablemos de la fiesta. –contesta Edward.
–¿Cuál fiesta? –pregunta Simon.
–Una fiesta que están planeando los profesores, pero no pueden asistir personas que no sean estudiantes o profesores, será muy divertida ¿quieren venir? Yo puedo hacerlos entrar. –dice de manera coqueta Edward.
–No gracias, ya sabemos cómo vamos a entrar.
Perdóname por lo que haré en la fiesta Finn.