Maddison Sonrió al ver a mi Dimitri y corro a abrazarlo, hay orquídeas por todas partes, es preciso, aunque no se donde estamos. -Mi amor - digo abrazndolo feliz mientras suspiro con tranquilidad. De pronto siento que no es el cuerpo de Dimitri, es menos musculoso ,no es caliente como de costumbre,está helado…no es mi Dimitri, al levantar la mirada quedo impactada. -¿Que pasa amor? - pregunta sonriendo y lo suelto pero él a mi no. -Déjame, no me toques, suéltame! - grito forcejeando y él ríe. -La pequeña Collin, como has crecido, no sabes lo maravillado que estoy al ver la preciosa dama que eres - dice tocando mi rostro y siento que estoy inmovilizada. -Suéltame! - grité tratando de soltarme pero no puedo, no puedo moverme ni quitar su mano de mi rostro. -Mi ángel - escucho

