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1645 Palabras
El resto del desayuno paso de lo mas normal, como era domingo mis tíos no iban a trabajar pero eso significaba que era día de golf y club, cuando era pequeña solía acompañarlos a jugar y a tomar té con los amigos y esposas de mi abuelo, pero ahora eso me resulta aburrido y muy tedioso. —Te vemos en el campo.—Dijo mi padre antes de salir seguido del resto de mis tíos. —Claro, me baño y los veo allá.—Sonreí y me quede solo con Taylor y Nadia.—Oye Nadia y boobear.—Pregunte pero ella solo me miro de arriba a abajo. —Llego uno de sus amigos y esta con él.—Dijo y camino a la puerta, para dejarme sola con Taylor. —Oye, ¿vas a ir a ver a tu padre al club?—Preguntó con una sonrisa. —Si, siempre ha sido así.—Respondí y fui por más café.—¿Tú no juegas golf?—Pregunte. —¿Debería?—Pregunto siguiéndome hasta la cocina. —Eres el perrito de mi padre, no en afán de ofenderte, pero eres el aprendiz de mi padre y cada que tiene a alguien suele traerlo de arriba a abajo sin sentimientos.—Me reí.—Se supone que tu deberías seguirlo a todos lados, así que se me hace raro que no hayas salido corriendo dejas de él. Pasamos un tiempo, riendo, haciendo bromas y contando algunos de nuestros secretos, nos abrimos el uno al otro para conocernos un poco más, me despedí de él y salí de la casa para bañarme, pero no sin antes prometerle que podría pasar por mi a mi casa para ir juntos al club. Termine de arreglarme y como es domingo de club me quise poner algo cómodo, unos jeans cafés, con un top blanco, y una chamarra café también, tenis negros, muy cómodo de mi parte, agarre mi mochila y metí mi cámara instantánea, teléfono, mi iPad, audífonos y teléfono. A las pocas horas el claxon del auto de Tay sonó, salí corriendo porque ya íbamos tarde y mi padre se enoja si no llego a verlo en el último hoyo, al subir le di un beso en la mejilla y prendí la radio quizá un mal habito que tengo, pero en la radio sonaba “Nobody compares” de One Direction, una de mis bandas favoritas. Durante todo el camino Tay no dejaba de decir porque había decidido estudiar administración y economía, tampoco dejaba de alabar a mi padre y hecharle flores, hablaba muy bien de mis tíos y de la empresa y decía que trabajar ahí para el era un honor. También me contó como es que Nadia conocí a Maison y confirmó la teoría de que la primera vez que nos vio juntos pensó que yo quería acostarme con él, lo que al instante me dio mucho cringe, es mi tío y jamas podría pensar en él de esa manera. Ellos se conocieron en un baile benéfico, el año pasado, cuando Tay recientemente había entrado a trabajar con mi padre, había ido con Nadia como su compañera, los presento y el resto de la noche ella se la paso pegada a Mai, al día siguiente salieron a comer y así fue durante una semana, al mes ya conocían hasta los mas íntimos secretos del otro y se hicieron novios, este año es su primer aniversario, y ella esta emocionada, porque espera pronto casarse con él. Por su lado, conozco a Mai y se que él no quiere una familia, tiene como un ejemplo a Jonathan quien no ha tenido esposa ni una pareja seria desde hace 4 años mimo pero todos los días termina con una mujer nueva en su cama, muy desagradable por parte de ellos, pero esa es la vida que ellos quieren. Llegamos al club y baje en la entrada, mientras Taylor estacionaba el auto, yo corría para alcanzar a mi padre en el campo de golf, para estas alturas deberían estar en el hoyo 20, y ahí lo encontré, soy fanática de las fotografías vintage y de la pintura. Saque mi cámara y comencé a capturar la belleza del paisaje y de los hombres que jugaban muy entretenidos al golf, después de que mi padre se diera cuenta de mi presencia decidí ir a la cafetería a tomar una taza de café y dibujar un poco en el iPad, contrario a lo que gente piensa dibujar en aparatos electrónicos también es arte, porque después de todo se necesita imaginación. Volver al club fue como volver a la vida, un momento de paz, y tranquilidad, un momento para mi y mis necesidades, cuando era pequeña solía venir con mi madre y ella me cargaba en sus piernas mientras mi padre jugaba con sus amigos, después comencé a desarrollar una mor or los caballos, y mi padre me metió en clases de equitación. Como no había manera de que la imaginación llegara el día de hoy ya que no podía dejar de pensar en él hermoso hombre, decidí ir en busca de uno de los caballos de mi familia, y poder despejar mi mente, el caballo más rápido y con él que mejor me llevo es Rayo. —Basta, deja descansar un rato a rayo.—Dijo mi padre en el limite de la barda.—Baja de ahí y ven a pasear con tu viejo.—Sonreí y abrió los brazos. —Este tiempo lejos de mi te ha hecho daño.—Baje del caballo y corrí a abrazarlo.—Padre, ¿podemos ir a cenar los dos y Aaron?—Pregunte y es que realmente hace mucho que no pasamos tiempo en familia.—Los extrañe y quiero pasar tiempo con ustedes. —Cariño.—Me dio un abrazo seguido de un beso en la frente.—Claro que podemos, Aaron vino, vamos a buscarlo y le avisamos. —Heyyy! ¿Porque estamos todos abrazados?—Maison soltó una risita y se unió al abrazo.—Princesa hola.—No había visto a Mai.—Hermano vino Chris y quería hablar contigo. —Dile que mañana en horario laboral hablamos.—Dijo mi padre y mi tío y yo nos quedamos sorprendidos, él nunca dice que no a una reunión de trabajo.—Hoy voy a pasar tiempo con mis tesoros. Sonreí y Mai nos miro.—Bueno si así lo quieres, le digo que mañana te vea en la oficina, por cierto en la tarde paso por los papeles a tu casa.—Dijo, me dio un beso y se fue. —¿Quién es Chris?—Pregunté curiosa. —Es el hermano menor de una amiga de Mai, son como mejores amigos. Fuimos a la cafetería donde efectivamente estaba Aaron, nos sentamos con él y platicamos un poco, es la convivencia más larga que hemos tenido en muchos años, le conté a Aar mi idea de ir a comer y el acepto, dijo que quería pasar más tiempo conmigo ya que a mi padre lo ve todos los días. Al terminar el día de convivencia en el club fui directo a casa, a terminar mi pared y a cambiarme, hice una reservación en uno de mis restaurantes favoritos y más lujosos de todo Massachussets, cuando llego la hora me metí a bañar, y vestirme, elegí un vestido rojo obscuro corto, realmente bonito, con la espalda descubierta, y unos tacones rojos no tan altos, Aar y yo habíamos decidido combinar outfit y a papá le daríamos una corbata roja para que nos viéramos bien. Tal como lo prometio Maison llego por unos papeles, pero no venia solo, venia con ese hombre, al que había conocido en la fiesta, me quería morir. Chris. Sábado 28 de mayo 3.30 hrs Aterrice en Boston, hace mucho que no venia y me moría de ganas de volver a esta hermosa ciudad que por años fue mi casa. Maison prometio venir por mi pero como se que nunca es puntual sabia que llegaría una hora tarde, a estas horas no esta nada abierto, así que decidí ir directo a la casa de Mai, pedí un taxi y me dirigí al fraccionamiento de la familia O’Kelly. Es un fraccionamiento realmente hermoso, las casas aquí son enormes y la gente al rededor son de las mejores familias que existen aquí, al llegar vi el carro de Mai aparcado en la entrada, sabia que debía seguir durmiendo así que decidí llamarlo. *Llamada* —¿Mai? ¿Dónde estas? Dijiste que ibas a venir por mí. —Chris! Estoy en camino solo que hay mucho tránsito, llego en 3o minutos.—Dijo y aunque intento disimular su voz delataba que se había despertado apenas. Colgó el teléfono y espere a que saliera de la casa, me escondí en un costado para verlo y poderme burlar un rato de él. Salió de la casa corriendo buscando algo en sus bolsillos y volvió a entrar, salió otra vez con una taza de esas térmicas y una gorra, esa es su manera de decir que no se baño y la usa de excusa para decir qué estaba haciendo ejercicio. Subió al auto y cuando lo encendió aparecí en a ventana. —¿30 minutos?—Dije y el dio un pequeño salto en el asiento. —Que demonios.—Salto afuera del carro y dio la vuelta para abrazarme.—¿Porque no esperaste a que fuera por ti?—Dijo con cara de sorpresa. —Porque ya se como eres y sabia que no ibas a ir por mi a la hora que quedamos. Solo soltó una risa y entramos a su casa, voy a estar aquí al menos un mes y me quedare en su casa para fines prácticos, no le gusta ser qué me quedare en un hotel.
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