Estoy acostado en la cama, mirando al techo. Hace horas que mi mente está en blanco, en busca de la respuesta a mi pregunta: ¿Qué puedo hacer con Nic? Llevarlo a comer no, porque él ya lo hizo. Ir al cine podría ser, pero no sé qué películas le gustan. Pongo mis manos en mi cara con frustración. ¿¡Es tan difícil tener una idea buena!? En realidad, lo difícil no es que hacer, sino que me salga bien. El hizo algo sencillo, pero logro que sea especial. Yo busco algo así. Suspiro. No soy bueno para esto. Oigo que suena mi celular. Lo agarro y la pantalla marca que llama "Papá". Atiendo. - Hola papá. - digo. - Pequeño. - dice con alegría en su voz. - Dios, los extraño tanto. Tu padre no me deja llamarlos, según él los atosigo. - Nosotros también los extrañamos. - dig

