XXXIV. Un vacío y dos almas tristes

1013 Palabras

Reino Thusrek Aquella imagen seguía intacta en su mente. Una lágrima traicionera brotó dando paso a silenciosos sollozos. Camino abrazando con delicadeza la manta entre sus brazos y su corazón adolorido. La habitación lucia oscura y melancólica, cada cosa había sido cubierta por mantas blancas, pero lo que más le dolía era ver aquella cuna vacía. Su mente viajó años atrás, cuando su corazón estaba completo. Descubrió la manta y más lágrimas brotaron, estaba vacía. Cerró sus ojos y apretó con más fuerza la manta sintiendo el aroma que aún seguía impregnado. Al abrir sus ojos la habitación ya estaba iluminada, con un dulce y suave aroma inundando todo el lugar. Se escuchaban leves balbuceos. Sonrió. Se acercó lentamente a la cuna y ahí pudo visualizar a una preciosa bebé, vestida de b

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