Las risas frenaron, las miradas se posaron en el joven de cabellera rubia que caminaba hacia ellos. Vasco observaba a Jacob profundamente, pero Jacob solo sonreía. Su torso desnudo relucía de rasguños y sangre. Sus labios conservaban una sonrisa. —¿Vas a felicitarme? —pregunto Jacob, una de sus fieles sirvientas apareció con un abrigo rojo acercándose a su señor Con suavidad empezó a colocarle el abrigo. —¿Por qué tanto silencio?, ¿acaso no vas a saludar a tu rey? —Vasco seguía con la mirada fría Giró acercándose al cuerpo inerte del lobo n***o. Este relucía de sangre en su pelaje, su respiración era agitada y lenta. Estaba muriendo, pero aún tenía vida. —Jugaste sucio por eso ganaste —se colocó de cuclillas para acariciar al moribundo lobo —¿Jugar sucio? —Se de ese medallón, ese te

