Martina. —Espera, espera a ver si entendí bien ¿me estás diciendo que el tal Leonardo te ofreció trabajo para vos y también para mí, y no aceptas porque según vos decís que eso es abusar de su maldita confianza?—pregunta Camy indignada— ¿estás loca? ¿O acaso el aire de Buenos Aires te afectó el cerebro Martina?—pregunta indignada. Esa es mí amiga enojada por no decirle la propuesta que me hizo Leonardo hace una semana atrás, es que por más que era una oportunidad única yo no quería abusar de su amistad como se lo dije a él. Después de mí semana en Madrid donde gracias a dios no me volví a cruzar con mí hermanastra y disfrute de mí madre el tiempo que pude y no me puedo olvidar de el fabuloso sábado con la compañía de Leonardo, donde me pareció ver a ese Leo de tiempos atrás ese chico qu

