Martina. Apenas terminó de bajar del avión tomó un fuerte suspiro y siento como un escalofrío me recorre por toda mí espalda, mí niña se encuentra dormida en mis brazos fue un viaje bastante agotador el cual ni siquiera por un solo segundo pude dejar de pensar en todo los cambios que se me avecinan. No siempre los cambios son malos lo comprobé cuando me fui de aquí para instalarme con mí padre en Argentina, pero esa sensación de peligro no se me va será que me estere volviendo paranoica. También tengo sentimientos encontrados, con el tiempo me hice creer a mí misma que lo que sentía por Leonardo era solo un estúpido enamoramiento de adolescente fue la manera que encontré para por fin ponerle algo así como un “punto final” a lo que sea que sentía por él, pero es que uno no se puede menti

