Narra Martina.
Pero maldita seas ¿Por qué no deje que Camí o Sofí nos acompañen?¿O por que no le pedí a mi padrastro que me mandara unos de sus hombres a recogerme?. Porque eres una tonta, terca y orgullosa pero miren a la señorita yo puedo sola me repele mi conciencia.
¿Dónde estoy y por qué me maldigo tanto? estoy en el aeropuerto de Madrid con un carrito lleno de maletas y una pequeña niña que no hace más que llorar porque tiene hambre, creo que no fue una idea muy brillante de mí parte venir yo y mí pequeña solas a este viaje.
— Bocho — se queja mi pequeña señalando unos bollos con crema los cuales son su preferidos pobrecita de que tiene hambre ya que la comida que sirvieron en el avión no fue de su agrado.
—Mami te comprara unos bollos pero prometes que me esperaras aquí sentadita tranquilita ¿si amor?— ella asiente con la cabeza entonces me apresuro a la tienda por unos cuantos bollos y no he tardado más de unos cuantos segundos, pero cuando llego al carro con mis maletas mi pequeña ya no está.
Esta maldita niña ¡por dios! Este no es el supermercado chino de la esquina de mi casa, donde se me ha escondido entre las góndolas un par de veces es un maldito aeropuerto colmado de personas trato de que no me agarré un ataque de pánico y rápidamente empiezo a buscar a mí pequeña la que no se debe encontrar muy lejos.
—Maia amor mami no está para juego — la llamó mientras las personas del aeropuerto me miraban como si estuviera loca.
Pero me vale mierda, acabo de perder a mi hija en el maldito aeropuerto donde hay más de miles de personas, miro hacia el piso ya que la pequeña aunque ya sabe dar unos cuantos pasitos le encanta gatear, hasta que por fin logro dar con un bulto rosado ¡y ahí está! ya te vi pequeña sabandija, doy una pequeña corrida hasta dónde se metió pero antes de entrar un hombre de más de dos metros vestido con la ropa de seguridad del aeropuerto me detiene.
—No puede ingresar ahí señorita esta área es solo para vuelos privados— me dice serio.
—Mire usted no entiende — trato de explicar desesperadamente — mi hija, mi bebé se acaba de meter en esa área — leo el cartel que dice que es un área para vuelos privados — por favor es una niña pequeña se puede lastimar .
—Busques otra excusa mejor, porque eso es una mentira no ha ingresado nadie sin mi consentimiento y mucho menos un niño he escuchado muchos disparates de niña como tú para entrar a esta área— responde sin inmutarse por mi desespero.
—Es que es pequeñita entró gateando entre medio de sus piernas por eso no la vio— El guardia me mira sin creer nada de lo que acabo de decirle — Si no me cree entre y fíjese por usted mismo y va a ver a la pequeña, por favor se lo suplico .
— Creo que la señorita tiene razón Rick — interrumpe una voz ronca — acabo de encontrar me con esta pequeña princesa en el área privada.
Miro como mi hija se aferra al hombre que la tiene en los brazos y yo me quedo completamente en shocks al mirarlo fijamente.
—Señor Ruiz mil disculpa no me di cuenta como ingreso la niña a la sala— comenta el hombre avergonzado, lo sospechaba pero el tal Rick me lo acaba de confirmar estoy al frente de Leonardo Ruíz después de tantos años, pero no se por que siento como si ya lo hubiéramos visto antes.
—¿Esta hermosa niña es suya?.— pregunta mirándome con una sonrisa yo solo puedo asentir con la cabeza viendo como mi hija se aferra más a los brazos de mi ex crush.
¡Mierda y más mierda!.
Narra Leonardo.
Bajo del avión con mi gafas puesta ya que mi cara muestra las consecuencias de mi divertida noche y el lugar suele siempre estar lleno de reporteros en busca de algún chisme amarillista, que estoy seguro que si me tomarán una foto con mis ojeras saldría en primera plana de alguna revista de chisme con una noticia inventada como siempre.
Al pasar por el área privada me llama la atención una cosa rosa que se mueve debajo de unos de los sillones, entonces me tomó la molestia de ver de qué se trata, puede que sea un animal que se haya escapado de su jaula y termine destrozando todo el área.
Para mi sorpresa se trata de una hermosa niña, no soy muy amantes de los niños pero esta pequeña que no debe tener no más de dos años tiene algo en su mirada que no se como explicar.
—¿Pero qué haces solita por aquí?— pregunto como idiota ya que esta niña apenas si debe hablar.
Escuchó una discusión afuera de la sala entonces decido llevarme la niña conmigo para dársela a alguno de los guardias.
—Mamá vocho — balbucea aferrándose a mis brazos.
No se por que esta niña causa tanta ternura en mi pero siento una ternura que nunca antes he sentido y mucho menos por una bolsa de baba, será por que es preciosa, sus ojos parecieran dos faroles que iluminan hasta el lugar más oscuro.
—Es que es pequeñita entró gateando entre medio de sus piernas por eso no la vio— dice la voz dulce de una mujer desesperada — Si no me cree entre y fíjese por usted mismo y va a ver a la pequeña, por favor se lo suplico— Esa debe ser tu mami ¿no preciosa? — la niña solo me mira y sonríe.
Antes que Richard le responda a la mujer decido salir.
—Creo que la señorita tiene razón Rick acabo de encontrar me con esta pequeña princesa en el área privada.— comentó mientras salía con la niña en brazos.
—Señor Ruíz disculpe no me di cuenta como ingresó la niña a la sala— se disculpó apenado Rick y yo le resto importancia al asunto con la mano.
—¿Esta hermosa niña es suya?.— preguntó mirando a la chica que me mira sorprendida, ella asiente con la cabeza como si estuviera bloqueada debe ser por el susto de perder a la niña seguramente—¿Perdón no nos hemos visto antes?— preguntó ya que se me hace conocida de algún lado su mirada ya la vi antes estoy seguro.
Esta hermosa chica se me hace conocida, siento como si la hubiera visto antes.
—Gracias por rescatar a mi hija suele ser muy traviesa — respondió nerviosa quitando a la niña de mis brazos.
Se aleja apresurada sin responder mi pregunta dejándome en shocks.
Trato de buscar en mi memoria esos hermosos ojos se que los he visto antes ¿pero en donde?.
¡Pero que estúpido soy! ¡es ella! Como no me di cuenta antes.
—Rick diles a mis hombres que lleven mis maletas al auto, yo iré para allí en un momento— ordenó.
Salgo corriendo hacia dónde se acaba de ir ¿ella me habrá reconocido? Claro que si por eso se quedó en shocks al verme ¿por qué hizo como si no me reconociera?.
La veo luchando con sus maletas y la niña tratando de salir del aeropuerto, no te me vas a escapar esta vez preciosa, pienso para mi mismo y apresuro mis pasos para poder alcanzarlas.
Llevo queriendo volverte a ver desde hace mucho tiempo, no voy a perder está oportunidad que el destino me regaló.