— Dormir... − Tendrás que bajarte de mí para que me levante, Luka. Digo lo obvio, y termino riéndome. − Quédate… — me pide con su boca en la mía, y no puedo evitar que la sorpresa se apodere de mi rostro. − ¿Quedarme aquí? ¿dormir aquí? —pregunto, necesitando asegurarme de que lo hice bien, y él asiente. — Pero, pero dijiste que... − Sé lo que dije. me interrumpe: − Pero ya hemos cambiado tantas cosas esta noche, ¿por qué no cambiar esta también? ¿Quedate? —pregunta de nuevo y yo solo acepto, en silencio. Se baja de mí, apaga la luz del interruptor junto a la cabecera, se acuesta a mi lado y estira su brazo debajo de mi cabeza. Mi cuerpo es atraído hacia el suyo y desliza su pierna entre las mías, convirtiéndonos en una maraña de extremidades. Todavía estoy atónita, completamente desc

