—Entonces… —murmura, sin atreverse a terminar la frase. —Entonces —contesto, soltando un suspiro—, estoy bien. No sé qué más añadir. Él siempre ha sido protector conmigo y entiendo su preocupación. Yo misma aún siento una gran desconfianza hacia Rolan y sus intenciones, pero lo que ocurre cuando me toca es algo completamente diferente y difícil de explicar, aún menos a Caelan. Me inclino para verificar la venda, comprobando si la sangre ha manchado la tela. Él suelta el aire despacio, sin apartar la mirada del suelo. —Te curarás pronto —digo, en un tono suave, obligándome a recuperar mi papel de sanadora—. Cuida esa pierna y no la fuerces. Caelan asiente, con un leve cabeceo. Permanece callado, como si cualquier palabra pudiera hundirlo más en el silencio. Me incorporo, aliso mi fald

