—¡Tristan espera! ¡Vas a matarnos a las dos!— le grito pero él no se detiene. Maldigo interiormente ante su maldita terquedad. Cuando Tristan esta molesto jamás escucha. Miró a mi hija en el asiento de atrás del auto jugando con sus manos en su regazo. Desde mi posición en el asiento del copiloto puedo ver los mechones de su cabello irregular. Los mechones de su cabello que su maestra corto sin su permiso. Annie siempre a tenido un cabello rizado y rebelde, muy parecido al mio. Peinarla no es tan sencillo pero aún despeinado y agitado su cabello es precioso y brillante. Por algún motivo su maestra de religión creyó buena idea cortar los rizos que se salían de lugar dejando el cabello de Lu hecho un nido desastroso e irregular. Cuando Lu llegó así de la escuela, Tristan enloqueció.

