CAPÍTULO VEINTIUNO Alec entraba y salía del sueño al estar de pie en el carro, aplastado entre una multitud de muchachos, soñando rápido con sueños perturbadores. Se miraba a si mismo aplastado a muerte dentro de un ataúd lleno de muchachos mientras se cerraba la tapa en él. Se despertó asustado y respirando fuerte dándose cuenta de que seguía en el carro. Se habían detenido en más ocasiones y habían metido a más muchachos en el carro que ya estaba en camino, un día más subiendo y bajando colinas, entrando y saliendo del bosque. Alec había estado de pie desde la confrontación sintiéndose más seguro de pie y su espalda lo castigaba. Pero ya no le importaba. Sintió que era más fácil dormir mientras estaba parado y especialmente con Marco a su lado. Los muchachos que lo habían atacado se ha

