CAPÍTULO VEINTINUEVE Aidan marchaba impaciente hacia la habitación de su padre con Leo a su lado, con una profunda premonición de que algo andaba mal. Había estado buscando a su hermana Kyra por toda la fortaleza, con Leo a su lado, revisando todos sus lugares habituales—la armería, la herrería, la Puerta del Peleador—y aun así no podían encontrarla. Él y Kyra siempre habían tenido una conexión, siempre desde que había nacido y podía darse cuenta cuando algo la molestaba—ahora sentía signos de advertencia. No había estado en la cena y sabía que ella no se la hubiera perdido. Pero lo más preocupante de todo, Leo no estaba con ella—lo cual nunca sucedía. Aidan había tratado de entender a Leo, pero el lobo, claramente tratando de decirle algo, no podía comunicarse. Simplemente se quedó al l

