La nueva vida de Alexandra. Capítulo 19.
Diana estaba desconsolada, perder a su hermana había representado el más duro golpe de su existencia, cuando perdió a sus padres al menos le quedó el consuelo de qué aún conservaba la compañía y el cariño de ese ser inocente que había quedado bajo su cuidado, Mariana lo era todo para ella, y aún cuando nunca pudieron disfrutar de una vida plena juntas debido a qué la joven enfermera siempre tuvo que trabajar para sacarlas adelante, tenerla era suficiente para sentirse feliz.
– No puedo Alexandra, siento un dolor tan grande que no sé si algún día va a dejar de dolerme, mi hermana lo era todo para mí y ahora ya no está – expresó con un llanto profundo que se sentía en cada rincón del lugar.
– Podrás, tú no estás sola, me tienes a mí y yo siempre te acompañaré, y voy a cuidarte tal como Mariana me lo pidió – exclamó su amiga en un gran gesto de unión y solidaridad.
– Abrázame por favor, no me dejes sola, siento que la vida se terminó con la partida de mi hermana, mi corazón se me rompió en 1000 pedazos – decía Diana con profunda tristeza.
– El tiempo sanará tus heridas, poco a poco llegará la resignación y volverás a estar bien, te lo prometo –.
Mientras abrazaba a Alexandra, Diana pensaba en las últimas palabras de su hermana, recordaba como le había pedido que se hiciera pasar por ella, que tomara su nombre y su lugar para que pudiese comenzar una nueva vida. Pronto prepararon el cuerpo, la vistieron como a ella le hubiera gustado, se veía distinta, con una gran paz en el rostro como hacía mucho tiempo no había tenido. La llevaron al lugar donde pidió ser enterrada, justo junto a sus padres, Mariana no quería funerales, no quería que nadie se enterara de lo que había pasado, pues necesitaba que Alexandra pudiera tomar su lugar sin problemas, así que les pidió la enterraran junto a sus padres discretamente.
– ¿Estás segura de esto? – Preguntó Alexandra de repente.
– Fue su última voluntad, ella nos lo pidió y así tiene que ser – contestó Diana .
Las tres estaban bastante afectadas, perder a Mariana supuso un golpe del cual no podrían recuperarse jamás, no obstante, debían seguir adelante, pues a ella no le hubiese gustado verlas tan mal, por el contrario su corazón bondadoso siempre procuro la felicidad para todos los que le rodeaban.
– Adiós hermanita querida, te voy a extrañar, por favor no nos desampares, ayúdanos desde el cielo, pues lo que nos espera no será nada fácil – pidió ella entre sollozos mientras enterraban a su hermana.
– muchas gracias por el generoso regalo que me hiciste antes de irte, a partir de hoy me convertiré en ti y podré llevar adelante mi venganza, te prometo que siempre cuidaré de tu hermana y de tu tía que ahora son parte de mi familia – pensó Alexandra mientras se hallaba frente a la tumba de Mariana.
La señora mayor y las jóvenes regresaron a su nuevo hogar, aquella casa que lo sabía recibido con los brazos abiertos después de haber salido de semejante infierno, Diana estaba muy cansada y Alexandra la llevó para recostarse, la tía Jennifer hizo lo mismo, pero ella no podía dormir, necesitaba pensar muy bien cuál sería su estrategia, tenía que vengarse de Veronica y sus cómplices, hacerles pagar por todo lo que le hicieron Y recuperar lo que por derecho le correspondía. En tanto Veronica y Marc, se sentían acorralados, pensar que el inspector pudiera tener una prueba que pudiera destruirlos, significaba una preocupación latente de la cual necesitaban deshacerse cuanto antes.
– Ese maldito podría echarlo todo a perder Marc, necesitamos deshacernos de él – expresó Veronica.
– No te preocupes, por el momento no hablará, ya se me ocurrirá algo para silenciarlo – contestó él para tranquilizarla.
– Esto es una bomba de tiempo, a leguas se nota que es un pusilánime qué no tardará en soltarlo todo, así que tenemos que acabar con él antes de qué nos eche a perder el negocio que tanto trabajo nos ha costado conseguir –.
Las cosas no les serían tan fáciles, el inspector no era una presa fácil, su astucia e inteligencia iba más allá, había previsto todas Las posibilidades y estaba dispuesto a dar pelea de ser necesario.
–Inspector, aquí tiene lo que me pidió, no fue nada fácil pero al fin logré tener acceso al testamento de Lucas Cooper – informó su asistente.
– Mejor imposible Fred, has hecho un extraordinario trabajo, felicitaciones – contestó el inspector.
– ¿Algún día me dirá cuál es el misterio detrás de la familia Cooper? – Lo interrogó sumamente intrigado.
– No seas curioso mi querido Fred, entre menos sepas mejor, te estimo demasiado como para involucrarte en algo como esto – expresó sinceramente.
El joven aprendiz lo miró con cariño, si bien era cierto que sentía mucha curiosidad, pero pesaba más su lealtad hacia él, y si su jefe deseaba mantener la secrecía en el caso por algo sería, así que debía respetarlo. El inspector tomó entre sus manos los papeles y comenzó a leer hoja por hoja, cláusula por cláusula, y se dio cuenta cuál era el misterio de ese caso tan misterioso en el cual se había visto involucrado sin quererlo. La máxima heredera de Lucas Cooper era su hija Alexandra, pero si algo le pasaba a ella, Veronica no podía tener acceso más que al 30% de la incalculable fortuna, y lo demás por supuesto iría a parar en diversas instituciones de beneficencia que el hombre ya había destinado previamente de ser necesario. Entre más leía, el enigma quedaba al descubierto, necesitaba contar con todas las armas necesarias, todas las pruebas suficientes para acabar de desenmascarar a aquellos infelices.
Por su parte Alexandra, salió a caminar por el campo, y se acercó por curiosidad a una impresionante hacienda que se hallaba cercana a la propiedad de su amiga, le impresionaba la majestuosidad del lugar, siempre quiso que su padre consiguiera una propiedad de esa índole, pero Lucas Cooper era un hombre de ciudad, siempre ocupado en sus negocios, reuniones y viajes, por lo que nunca se dio el tiempo para comprar una hacienda como aquella. Caminaba despreocupada, como si nada importara a su alrededor, en ese lugar se sentía libre, por primera vez en mucho tiempo podía ser ella sin importar nada más, todo parecía marchar con normalidad, hasta que a lo lejos vio como una figura masculina la observaba, ella trató de cubrir su rostro con el cabello para que no la reconocieran, pero sintió un peligro inminente que la acechaba, así que se dio la vuelta para marcharse, pero aquel hombre estaba intrigado, Alexandra era una mujer que llamaba la atención de todo aquel que tenía la oportunidad de verla, y quería conocerla a como diera lugar.